Bastaban unos pocos acordes para que media pista de baile se lanzara a mover las caderas. Era el verano de 1989, y Lambada, interpretada por Kaoma (plagiada, como así quedó dictado en sentencia judicial, de Llorando se fue de Los Kjarkas), se convirtió en un fenómeno mundial.
Pero el videoclip tuvo otros dos protagonistas, aparte de Kaoma, que quedaron grabados en la memoria colectiva: Chico & Roberta. Aquellos dos niños brasileños que bailaban con una naturalidad desbordante se transformaron de la noche a la mañana en iconos de la cultura pop. Sin embargo, su carrera fue tan intensa como breve.
Washington Oliveira, conocido artísticamente como Chico, y Roberta de Brito tenían apenas 10 y 12 años cuando protagonizaron el videoclip de Lambada. Su "química" delante de las cámaras fue uno de los ingredientes que convirtió aquel vídeo en un éxito internacional, hasta el punto de que sus productores decidieron aprovechar el tirón y convertirlos en un dúo musical propio.
En 1990 publicaron el álbum Frente a Frente, disco de oro en Francia. De él salieron sencillos como Frente a Frente, Esperança do Natal, Dança do la la la o Festa no Mar, con los que realizaron actuaciones en televisión en numerosos países, tanto europeos como latinoamericanos. Durante un par de años fueron una de las parejas infantiles más conocidas del panorama musical internacional.
Su trayectoria, sin embargo, terminó tan rápido como había empezado. En 1993 el proyecto se dio por finalizado y ambos desaparecieron prácticamente del panorama artístico.
Washington Oliveira abandonó la música siendo todavía muy joven. Durante años desarrolló su carrera profesional en el ámbito del marketing y, paralelamente, encontró una nueva vocación en la religión. Terminó convirtiéndose en pastor de una iglesia evangélica y participa en labores misioneras junto a su familia en el estado brasileño de Espírito Santo.
Roberta de Brito también dejó atrás los escenarios. Según IMDb, llegó a tener una breve incursión en el cine español participando como actriz y ayudante de dirección en Isi/Disi: Amor a lo bestia (2004), dirigida por Chema de la Peña, en un pequeño papel acreditado como Rosaura, pero nunca desarrolló una carrera estable en el mundo audiovisual.
Más de tres décadas después del fenómeno de la lambada, ninguno de los dos mantiene actividad pública relacionada con la música. Washington Oliveira continúa llevando una vida alejada del espectáculo, centrado en su trabajo, su familia y sus responsabilidades como pastor evangélico. Apenas concede entrevistas y su presencia mediática es prácticamente inexistente.
En el caso de Roberta de Brito, las informaciones más recientes apuntan a que también ha construido una vida completamente al margen de la fama. Diversos medios brasileños y latinoamericanos coinciden en que ejerce como veterinaria, dedicándose a su pasión por los animales, mientras mantiene un perfil muy discreto. Aunque ocasionalmente resurgen fotografías comparando su aspecto actual con el de aquella niña del videoclip, ella nunca ha mostrado interés por regresar a los focos.



