No cabe duda de que Zara Larsson está en uno de sus mejores momentos. Seúl, Tokio Manila o Bangkok le esperan en este otoño en el que su Midnight Sun tour sigue llenando las redes sociales de momentos donde sus fans imitan las poses de la artista o con los bailes improvisados que protagonizan aquellos asistentes que escoge de entre el público, para que suban con ella al escenario. La sueca es una artista consolidada en el pop y qué mejor prueba de ello que cuando se negó a ser nominada en la categoría de 'Mejor Artista Nueva' en los Premios Grammy.
Y a sus 13 años de trayectoria musical también les acompaña un excelente momento emocional. La sueca está en una relación de pareja estable y feliz con Lamin Holmén, quien es bailarín y coreógrafo y ha llegado a ser su compañero sentimental antes que de baile. Siendo conocida internacionalmente, la discreción con la que llevan su historia de amor, se ve interrumpida en pocas ocasiones cuando comparten en redes sociales algunos momentos de pareja que hacen que sus fans celebren el romance y lo califiquen como "relationship goals".
De hecho, antes de que algo pasara entre ellos, Zara y Lamin mantenían una bonita amistad que terminó evolucionando en algo más, lo que la artista bautizó como "friends to lovers situation" (situación de amigos a amantes) cuando visitó el podcast de Alex Cooper, Call Her Daddy. Sus comienzos se dieron de manera muy gradual porque él siempre había estado en su grupo de amigos y Zara estaba en otra relación. Pero cuando rompió con su ex todo cambió, empezó a salir a menudo con su grupo y hacía fiestas a diario en su casa. Al final, incapaces de seguir el ritmo, los amigos que acudían se fueron reduciendo hasta que, una noche, solo quedaron ellos dos.
En esa ocasión cambió la percepción que la artista tenía de Lamin: "No le había visto nunca de esa manera hasta que lo hice". Ese día juntos se convirtió en una semana y según iba pasando el tiempo, se sentían más unidos. Empezaron a salir en 2020 y en enero de 2021 hicieron una colaboración musical cuando el coreógrafo protagonizó con la cantante el videoclip Talk about Love, donde se pueden ver retazos de la química que ya tenían como pareja.
Uno de los aspectos que la cantante resalta es que encajan a la perfección en la esfera del otro. Y se puede apreciar analizando las redes sociales del bailarín, quien iba alternando vídeos de trabajo de coreografías y campañas de moda, pero cada vez ganaban más protagonismo momentos cotidianos de su vida en común con la artista. Y otros delante de sus miles de fans, ya que lo largo de 2026, Lamin ha aparecido varias veces en el escenario con Zara Larsson durante la gira.
¿Los nuevos Britney Spears y Kevin Federline?
La historia de diva del pop que se enamora de un bailarín y coreógrafo puede llevarnos de vuelta a aquella mediática relación que tuvieron Britney Spears y Kevin Federline en los 2000. Sin embargo, más allá de la conexión entre las respectivas profesiones, ambas parejas no podrían ser más diferentes entre ellas. Las cosas entre Britney y Kevin fueron veloces desde el comienzo.
Se casaron en 2004, unos meses después de haberse conocido, un año después tenían su propio reality show y se convirtieron en padres de su primer hijo, Sean Preston. En septiembre de 2006 nació Jayden James y, dos meses más tarde, la cantante solicitó el divorcio. En cambio, el romance de Zara y Lamin va siguiendo las marcas de otros tiempos. Por muy integrados que estén en sus familias o su sincronización en el trabajo, se han tomado la relación con calma.
Ya llevan seis años juntos y, aunque han hablado de matrimonio sin llegar a concretar, también la artista ha expresado que en el futuro les gustaría ampliar la familia, aunque por lo pronto, está centrada en su carrera musical. A diferencia de los estadounidenses -que se convirtieron en figuras públicas y su relación no escapó del ojo mediático-, Zara Larsson y Lamin Holmén no cambiarían por nada su tranquila rutina en Estocolmo.
Es ahí donde pueden disfrutar de planes como una pareja más (como ver los Bridgerton en el sofá, serie que la sueca no se pierde). Otro gran indicativo es que su seguridad y confianza en el otro les lleva a que, incluso cuando están de viaje, no necesitan comunicarse todo el tiempo. Y es que habla por sí solo cómo siendo esas las bases de su historia, funciona tan bien el equilibrio de compartir una vida y, a la vez, seguir creciendo como personas, disfrutando de sus espacio propios.



