Hace unas semanas, Willyrex compartió su experiencia de buscar más de 100 objetos en la playa utilizando un detector de metales. No obstante, lo que ninguno de sus acompañantes en el desafío—los youtubers Fargan y Lolito— se imaginaba entonces era que tras la jornada de grabación les tenía preparada una 'sorpresa' a la hora de comer.
Guillermo Díaz, como se llama en realidad el youtuber residente en Andorra, volvió a tirar de ingenio esta semana para intentar gastar una broma a sus amigos. Así pues, aprovechándose de la indecisión del trío de streamers sobre qué restaurante elegir para comer, les hizo creer que acababa de inaugurar su propio establecimiento en Barcelona, al que bautizó como "Rextaurante".
"Llegarán a la comida sin saber que ahora el restaurante es mío", apuntaba él al inicio de su vídeo en YouTube, poco antes de aclarar algunas de las condiciones de este 'engaño', reconvertido en un desafío para él. Y es que, según explicó, tanto Fargan como Lolito deberán puntuar la comida que les entregue y valorar la calidad del servicio del restaurante.
Para ello, el creador de contenido se sirvió de un restaurante ya existente, al que transformó por completo tanto en su estética como en su propuesta gastronómica. Ahora, el local ofrecía una carta personalizada basada en los platos favoritos de sus amigos, con opciones como hamburguesas, pizzas, gyozas y arepas, entre otros productos.
Además, el elemento más llamativo de esta reforma exprés, que se llevó a cabo en cuestión de 24 horas, fue el nuevo logotipo de su "Rextaurante", con un diseño que evocaba al de McDonald's, aunque presentado en versión invertida. Una vez quedo personalizó cada detalle del restaurante para "hacerlo único", incluyendo la contratación de un cocinero para elaborar recetas originales, el youtuber abrió las puertas del restaurante.
"Cómo sabía que nos la iba a liar", comentaba Fargan al acceder al interior del establecimiento y detenerse a leer cada uno de los elementos de cartelería inspirado en la iconografía de Willyrex, a lo que su acompañante, Lolito, remataba diciendo que era la segunda vez que lo hacía en el mismo día.
Después de presentarles un menú de degustación y deleitarse con cada una de las propuestas, Willy, quien desempeñaba el papel del dueño, les pidió a los comensales que evaluaran su restaurante, con base a cinco categorías: decoración, servicio, calidad de la comida, originalidad en la estética y temática y, por último, su precio, esencialmente gratuito.
Finalmente, y con menos de 24 horas desde su apertura, el "Rextaurante" cerró sus puertas al público: obtuvo buenos resultados en varias de las categorías.



