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Rodolfo Sancho se abre en canal sobre su hijo Daniel: "Enseguida entro en un estado de combatibilidad y lucha"

Rodolfo Sancho se abre en canal sobre su hijo Daniel: "Enseguida entro en un estado de combatibilidad y lucha"

Rodolfo Sancho se ha sentado frente a Sonsoles Ónega para promocionar su último trabajo, aunque la actualidad profesional no ha tardado en quedar aparcada. Primero se ha hablado Sancho Gracia; después, los recuerdos familiares; y finalmente, Daniel Sancho, cuyo encarcelamiento en Tailandia por el asesinato de Edwin Arrieta ha trastocado la vida del actor.

Antes de llegar a ese territorio, el programa ha tocado otra fibra. Un vídeo de Sancho Gracia junto a su nieto Daniel ha emocionado momentáneamente al invitado: "Vaya trampa mortal me habéis puesto aquí". Sonsoles Ónega ha negado la acusación: "No, trampa nunca".

La secuencia ha servido de excusa para rebobinar unas cuantas décadas. Sancho se convirtió en progenitor cuando apenas tenía 19 años, una edad en la que muchos todavía negocian con su propia adolescencia y él ya tenía que ocuparse de otra vida. "Sí, sí, muy joven. Un niño con un niño", ha resumido.

¿Y cómo recibió Sancho Gracia la noticia de que iba a convertirse en abuelo? Sin darle más vueltas de las necesarias. "Mi padre era muy pragmático. Me dijo: '¿Sí?' Pues a trabajar", ha revelado el entrevistado.

Sonsoles Ónega ha ido finalmente al hueso para saber cómo atraviesa el encarcelamiento de Daniel y el artista ha admitido que verbalizar sus sentimientos públicamente continúa resultándole difícil: "Mira, Sonsoles, a mí me cuesta hablar de mí, de mis sentimientos y de mi vida personal. Es algo en lo que tengo que trabajar, a mostrarme un poco más vulnerable, pero por ser tú podemos intentarlo".

Y lo ha intentado. Para hacerlo ha tenido que rebobinar hasta el día en que todo cambió. Sancho ha hablado de un "drama" y ha desvelado cómo, apenas conocida la noticia, a través de la agencia de noticias EFE, las circunstancias le obligaron a pasar rápidamente de encajar el golpe a ponerse en marcha.

"Reacciono como prácticamente reaccionaría cualquier ser humano. Primero es un shock brutal, que me lleva a un estado de disociación muy fuerte. Cuando digo disociación me refiero a esta sensación de que no estás viviendo algo real, como que estás viviendo una película. Esto me provoca un enorme estrés, lógicamente, y, dadas las circunstancias, enseguida la situación me requirió dejar esas emociones a un lado y entrar en un estado de combatibilidad y lucha", ha explicado.

Parte de ese equilibrio lo ha hallado al concentrarse únicamente en lo que está en sus manos y no librar batallas contra lo que escapa a ellas. "Si ten ciñes solo a lo que puedes hacer tú, rebajas un poco el estrés", ha comentado.

Pero renunciar al control no significó resignarse a la incertidumbre. Sancho se zambulló en los entresijos del caso con aplicación casi letrada, tal como ha descrito él. Cuanto más sabía, menos espacio dejaba a las incógnitas: "No estar al tanto del todo me creaba más estrés que estar al tanto".

Del primer encuentro con Daniel tras lo ocurrido, Sancho ha destacado sobre todo la ausencia de expectativas. "No esperaba nada en concreto", ha señalado. No hubo, por tanto, una imagen preconcebida de cómo debía desarrollarse aquel momento. Cuando padre e hijo estuvieron frente a frente, el sufrimiento común, "el dolor", habló por los dos.

Sancho también ha tratado de poner su situación en perspectiva, alejándose de la autocompasión y comparándola con realidades mucho más extremas: "Hay gente que vive, muere en guerra... Yo me sentiría un hipócrita quejándome porque a pesar de todo sigo pensando que tengo una vida privilegiada. Todos los que hemos nacido en Occidente tenemos una vida privilegiada". Esa perspectiva también marca la actitud con la que procura encarar su presente. "Intento siempre ser positivo, porque sino caería en algo que no quiero hacer", ha asegurado.

Sancho se ha referido a a sí mismo, pero ha evitado hacerlo por boca de su hijo. Preguntado por Ónega sobre cómo era Daniel de pequeño, ha frenado la incursión: "Sonsoles, prefiero que hablemos de mí". La presentadora ha reconducido entonces la cuestión hacia su propia paternidad y ahí el actor sí ha entrado al trapo: se ha descrito como "inmaduro", aunque siempre con "unos ideales de amor".

Información compartida por Alberta Drama.

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