Susto tremendo el que este pasado lunes vivió el influencer, escritor y actor leonés Javier Gallardo al volante de su moto en la autopista de circunvalación de Madrid.
Según ha contado él mismo en sus redes, donde muestra imágenes de las secuelas del aparatoso y grave accidente, en las que se le ve con heridas y muy magullado mientras era atendido por los sanitarios, los hechos se produjeron como consecuencia de un encontronazo en la carretera con otro conductor.
"Un motorista de 50 años se puso en paralelo conmigo para insultarme porque, según él, no había puesto el intermitente", cuenta el joven. "Empezó a pegarse a mí, me adelantaba casi rozándome y volvía a ponerse detrás. Estábamos en la M-30 y os juro que llegó un momento en el que tuve miedo de verdad", detalla.
"Intenté alejarme, pero él seguía detrás. Su moto también era grande y cada vez íbamos más rápido. Yo iba mirando el retrovisor mientras esquivaba coches y veía cómo se me echaba encima. Tenía la sensación de que en cualquier momento iba a acabar chocando conmigo o yo iba a acabar chocando contra otro coche. Cuando vi una salida, intenté coger la curva para quitármelo de encima, pero a esa velocidad ya no podía girar. Me fui de frente contra el quitamiedos y decidí saltar por encima de la moto aterrizando a tropecientos metros", relata el joven, que en sus redes ha mostrado el casco, totalmente dañado, y ha dado gracias por haber podido saltar por encima del quitamiedos.
"Sentí paz", cuenta, sobre los momentos posteriores al golpe. Se refiere a que, después de haber pasado tanto miedo al intentar escapar, al comprobar que no había chocado contra ningún vehículo y que el quitamiedos no le había provocado lesiones mortales, sintió que seguía vivo de milagro.
"No sé si este señor llegará a leer esto, quizás sí. Y, si lo haces, me da igual si te acababan de despedir del trabajo, si tu pareja te había dejado o si simplemente eres un capullo, casi me matas", se dirige directamente a la persona con el que tuvo el incidente.
"Y, aunque lo que más me cuesta entender es que ni siquiera parases después de verme volando, ahora mismo no me apetece pensar en eso, porque me quedo con el cariño con el que vinieron a ayudarme todos los ángeles que había cerca y con la rapidez y amabilidad del personal sanitario", analiza.
"Es imposible que me duela estar vivo", escribe el joven, que lanza una última reflexión: "Quizás estaba en un momento de mi vida en el que necesitaba, de alguna manera, recuperar la capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas, de estar presente y de entender qué es lo que realmente importa".



