Las historias de amor pocas veces son una línea horizontal y Alice Campello y Álvaro Morata podrían ser un buen ejemplo de ello. Después de un verano familiar donde han creado recuerdos junto al mar en destinos como Menorca, Capri, Ibiza o Cerdeña, han vuelto a Madrid con la ilusión del fichaje del futbolista por el C.D. Leganés, pero también con un nuevo hito en su relación en el horizonte. A mediados de septiembre, la modelo y empresaria acudió al circuito Madring y comentó a los medios que le gustaría celebrar una renovación de los votos de casados.
Alice también dio a entender que había reflexionado sobre la manera en que le gustaría dar este paso, en sus propias palabras: "Me gustaría hacerlo, pero con muchísima menos gente". Sin duda, tenía en mente la celebración de su boda en Venecia, a la que acudieron más de 400 invitados. Aunque la renovación de votos depende mucho de cada pareja, para el matrimonio sería especial hacerlo de forma íntima.
Por lo general, para este hito, se suele esperar a un aniversario especial, como las bodas de aluminio (10 años de casados), de porcelana (20 años), de plata (25 años)... En su caso, como se casaron en 2017, faltaría menos de un año para ese primer aniversario importante. Aunque también hay parejas que optan por ello después de superar una etapa complicada en la relación, bien por una crisis, una enfermedad o una temporada complicada, lo que podría ajustarse a su situación.
En cuanto al simbolismo, es un acto que da la oportunidad a Alice y a Álvaro de observar su matrimonio desde una perspectiva más madura y reafirmar la promesa que se hicieron en el pasado. Así expresarían su deseo de seguir juntos y arrancar un nuevo capítulo en su vida de pareja. Y, por supuesto, disfrutar de un momento bonito y único con sus pequeños, quienes no faltarían en la renovación de los votos: "Solo los cercanos que nos han estado apoyando en estos últimos años. Y sí, algo muy íntimo con nuestros niños".
Quizás inspirada por Georgina Rodríguez y Cristiano Ronaldo -quienes optaron por un "Sí, quiero" con un reducidísimo número de asistentes-, o bien por querer hacer lo contrario a la ceremonia inicial, lo que queda claro es que tienen plena confianza en la solidez de su amor. "Hay rachas buenas, rachas malas, como en todos los matrimonios. Pero lo importante es que sigamos eligiéndonos siempre", resumió la empresaria. Aunque para ver la celebración quedaría todavía un tiempo, ya que necesitan terminar su mudanza internacional.
Juntos pese a las dificultades
Tanto los fans del futbolista como de la modelo siguen muy de cerca cada etapa de su historia de amor. Un romance que comenzó con el madrileño mandándole un mensaje privado por Instagram en algún momento de 2016. Cuando quedaron en persona, el jugador de fútbol fue muy claro con sus intenciones y, apenas una semana después de conocerse, se mudaron juntos.
A finales de ese año se comprometieron y, en junio de 2017, tuvo lugar la boda de ensueño en la ciudad italiana de los canales. Ambos tenían intención de ser padres jóvenes y un año después de casarse, ampliaron la familia con los mellizos Alessandro y Leonardo. En 2020 el pequeño Edoardo les convirtió en familia numerosa y, finalmente, Bella, nació en el año 2023 completando la familia Morata-Campello.
Sin embargo, Álvaro y Alice fueron encontrando problemas en su convivencia, pero sin que eso restara una pizca de amor entre ellos. De hecho, cuando en septiembre de 2024, anunciaron su separación, solo tenían palabras de cariño y apoyo hacia el otro y ninguna conducta dañina (a diferencia de Chiara Ferragni y Fedez, por ejemplo). Tanto su final amigable, como el constante contacto que debían mantener por sus hijos, ha ayudado a que, en los cinco meses que estuvieron separados, se diera un acercamiento.
La reconciliación sucedió durante las fiestas navideñas de 2024, pero no quisieron anunciarlo a sus seguidores hasta finales de enero de 2025, cuando estaban seguros de ese segundo intento. Ahora, con más de un año de regreso, y manifestando estas románticas intenciones, solo nos queda ver cómo sigue creciendo la pareja que nunca ha tirado la toalla.


