Hay historias que nunca terminan de cerrarse. Basta una entrevista para que las heridas vuelvan a abrirse. Eso es exactamente lo que ha ocurrido tras la última intervención de Teresa Rivera en De Viernes. La hermana de Paquirri volvió a cargar contra Isabel Pantoja y recuperó un relato que lleva décadas defendiendo: el de un torero atrapado en un matrimonio infeliz, víctima de las supuestas infidelidades de la cantante y con un único deseo, el divorcio.
No es una versión nueva. Teresa la ha repetido durante años y ha ido introduciendo tensiones que nunca sucedieron. Como cuando aseguró que el mismo día de la boda descubrió un episodio que la dejó tan destrozada que fue incapaz de acercarse a saludar a la tonadillera. Un episodio que, sin embargo, fue cuestionado por algunos cronistas de la época, que recordaron las imágenes publicadas entonces donde se aprecia claramente cómo las cuñadas se funden en un amable beso.
Lo que oculta, calla u omite Teresa es lo que realmente le incumbe: la verdadera relación que mantenía con su hermano. 20minutos ha podido confirmar que cuando Paquirri falleció tras la dramática cogida sufrida en la plaza de toros de Pozoblanco (Córdoba) no tenían ningún tipo de contacto. Los hermanos llevaban semanas sin hablar después de una discusión telefónica de enorme dureza que terminó con una decisión irreversible.
Según ha podido saber este periódico, fue el propio torero quien dio por rota la relación. Durante aquella conversación, cuyo tono fue especialmente tenso, Paquirri pidió a su hermana que no volviera a llamarle. El motivo era tan sencillo como definitivo: no estaba dispuesto a permitir que continuara atacando a Isabel Pantoja ni a que intentara generar problemas entre ellos. Su mujer estaba por encima de cualquier otra consideración.
Ese dato adquiere ahora una relevancia especial porque choca frontalmente con el discurso que Teresa Rivera ha vuelto a defender en el programa que conducen con éxito Santi Acosta y Beatriz Archidona. Mientras sostiene que Paquirri vivía desesperado junto a Isabel Pantoja y que deseaba separarse de ella, la última conversación que ambos mantuvieron deja entrever una realidad completamente distinta: la de un hombre que, apenas unas semanas antes de morir, prefirió romper con su propia hermana antes que escuchar un reproche más contra la mujer con la que había decidido compartir su vida. La realidad no se puede reescribir.



