En Suecia, los cumpleaños del rey Carlos Gustavo y de la princesa heredera, Victoria, se celebran en la calle, con los súbditos. La familia real sueca -los reyes y sus tres hijos, Magdalena y Carlos Felipe, además de la citada, así como los 9 nietos- sale a saludar y posa con sus mejores galas.
Esto sucedió en julio, cuando se festejaba el 49 cumpleaños de Victoria en el Castillo de Solliden, en la isla de Öland. Pero la noticia no estaba en el aniversario, ni en los ausentes (solo faltaba en la foto de familia Nicolás, hijo de Magdalena), ni en los estilismos veraniegos de la realeza...
El titular estaba en el tatuaje que muchos vieron en un pie de la joven Estelle, hija de Victoria, que a sus 14 años se ha convertido en una joven altísima, esbelta y atenta a lo que sucede a su alrededor. Demasiado pronto, sin embargo, para que la joven se hubiera tatuado nada. ¿Era una broma?
En una de las imágenes de la confusión, se aprecia en el tobillo de Estelle un pequeño corazón. La forma, el trazo y la ubicación hicieron pensar a muchos que se trataba de un tatuaje. La hipótesis se viralizó con rapidez y la fotografía circulaba por medios suecos, daneses y alemanes. El detalle se convirtió en tema de conversación en redes sociales y foros.
Ahora la casa real sueca ha decidido salir al paso para atajar la información. El Palacio Real de Estocolmo, a través de una confirmación oficial y ante la insistencia de la agencia Dana Press, zanjó la cuestión con una frase breve : "La princesa Estelle no tiene tatuajes".
Al parecer, la presunta marca era simplemente un dibujo que quizás se hiciera la propia Estelle o que le pintara algún amigo o su propio hermano, Oscar, de 10 años, con un rotulador.
Una 'cuestión de estado' que ha quedado aclarada finalmente, para tranquilidad de quienes veian a Estelle demasiado joven y regia para tomar la decisión de tatuarse.


