Hay relaciones que van mucho más allá de uan simple amistad. La de Robin Williams y Christopher Reeve era una de esas. Al menos así se desprende de las últimas declaracions de Glenn Close, que, en una entrevista en el nuevo documental sobre la vida del intérprete de Supermán, ha arrojado algo más de luz sobre esta amistad desconocida hasta ahora para muchos.
Y es que, a través del documental Super/Man: La historia de Christopher Reeve, se han rescatado anécdotas de esta conexión tan especial que unía a los actores y que, visto lo visto, cautivó a la industria del cine.
Es ahí donde entra el testimonio de Close, que compartió pantalla con Williams en El mundo según Garp y que cree que el fatídico final de este -se quitó la vida en 2014, diez años después de fallecer Reeve-, pudo haberse evitado: "Honestamente, creo que Robin Williams seguiría vivo si todavía estuviera entre nosotros Christopher Reeve".
Tal y como se ha contado, la amistad entre los actores se remontaba a 1973, cuando compartieron habitación en la Juilliard School de Nueva York.
"Los viernes por la noche, Chris literalmente llegaba, pilotando su propio avión, recogía a Robin y se iban volando todo el fin de semana. El domingo, al final de la tarde, Chris regresaba y devolvía a Robin. Tengo que decir que volvía peor por el desgaste", comparte Close.
Un estilo de vida del que habla también la actriz: "Vivían el tipo de vida rápida y loca que nuestro negocio puede brindarte si te conviertes en un fenómeno tremendamente famoso, de la noche a la mañana. Estaban en la cima del mundo".




