Nicholas Brandram, banquero de 44 años y antiguo capitán del Ejército británico con vínculos familiares con varias casas reales europeas, entre otros primo segundo de Felipe VI, fue hallado sin vida el pasado 15 de septiembre en su domicilio de Chiswick, al oeste de Londres, según han informado medios locales.
La Policía Metropolitana confirmó que agentes y servicios de emergencias acudieron a la vivienda esa tarde tras ser encontrado inconsciente y poco después se confirmó el fallecimiento. Las autoridades calificaron el fallecimiento de "repentino" y señalaron que no se aprecian indicios de actos delictivos, a la espera del informe forense.
La familia de Brandram ha insinuado que se quitó la vida tras meses de intensa presión derivada de una investigación de la Policía Metropolitana relacionada con el llamado caso del Putney Pusher.
"No había pruebas forenses que vincularan a Nick con el suceso, ni pruebas que lo situaran en el puente de Putney en ese momento, ni pruebas creíbles de que fuera el hombre que aparecía en las imágenes. De hecho, las pruebas demostraban lo contrario. Para Nick, las consecuencias no desaparecieron. Durante meses tuvo que cargar con el estigma de una acusación terrible que la propia policía reconoció claramente que carecía de fundamento en las pruebas. Vivió con la vergüenza, la ansiedad, la humillación y la presión extraordinaria que le generó una investigación totalmente innecesaria. Aun así, la investigación no se cerró. Como resultado, Nick está muerto", decía la familia en su comunicado. Además, días antes de su muerte habría expresado a sus hermanas que la investigación "lo estaba matando".
El incidente del que se le acusó ocurrió el 5 de mayo de 2017 en el puente de Putney. Las cámaras de seguridad captaron a un corredor que empujó a una mujer de unos 33 años hacia la calzada justo cuando se aproximaba un autobús.
El conductor realizó una maniobra que evitó una tragedia mayor. Las imágenes se hicieron virales y la policía detuvo a varias personas a lo largo de los años, pero el caso permaneció sin resolver. Brandram fue detenido el 15 de junio de 2026 bajo la sospecha de haber sido quien provocó aquel incidente.
Durante el registro de su domicilio se le sumaron cargos por posesión de drogas de clase A (cocaína, heroína, LSD, entre otras) y B (cannabis, anfetaminas...). Fue puesto en libertad provisional y nunca llegó a ser acusado formalmente.
Nacido el 23 de abril de 1982, Brandram se formó en la Real Academia Militar de Sandhurst y sirvió unos siete años en los Scots Guards, donde alcanzó el rango de capitán. Participó en misiones en Bosnia, Irak y Afganistán. Tras regresar de este último país fue invitado a una recepción en el palacio de Buckingham, hecho que en una entrevista consideró uno de sus logros profesionales más orgullosos.
Posteriormente se dedicó a las finanzas. Trabajó en firmas como Killik & Co y Bank Leumi antes de incorporarse a HSBC Private Bank, donde ocupaba el cargo de director y responsable sénior de relaciones con clientes de ultra-alto patrimonio, especialmente empresarios.
Brandram era nieto de la princesa Catalina de Grecia y Dinamarca (conocida también como Lady Katherine Brandram), hija del rey Constantino I de Grecia y bisnieta de la reina Victoria. El padre del fallecido, Paul Brandram, era primo hermano de la reina Sofía de España, ya que Catalina era hermana del rey Pablo I de Grecia, padre de doña Sofía.
De este modo, Nicholas Brandram y el rey Felipe VI eran primos segundos. El príncipe Felipe de Edimburgo fue padrino de bautismo de su padre. La familia mantuvo contacto con la rama griega de la realeza: la reina Sofía fue madrina en la boda de una de las hermanas de Brandram en 2017.
La muerte de Brandram ha reabierto el debate sobre el caso del puente de Putney, que permanece sin resolver más de nueve años después, y ha puesto de relieve las críticas de su familia a la gestión policial de la investigación.




