Hace 23 años, Dean Norris y Bridget Norris sellaron su historia de amor dándose el 'sí, quiero' en una ceremonia que parecía indestructible. Sin embargo, el cariño a veces no dura para siempre, y fue en enero de 2025 cuando decidieron tomar caminos separados por “diferencias irreconciliables”. En todo este tiempo, nada más se ha sabido sobre ellos, pero los recientes varapalos financieros han terminado por destapar una crisis que ya no tiene vuelta atrás.
Tal y como ha podido saber TMZ, la expareja lleva inmersa en un proceso de divorcio que comenzó el año pasado y que todavía no se ha resuelto. Una decisión que vendría motivada por una millonaria bancarrota que está poniendo en jaque todo su patrimonio y que amenaza con arrastrar todo lo que construyeron juntos durante más de dos décadas de vida en común.
En febrero del año pasado, un mes después de separarse, Bridget inició el proceso de divorcio en el condado de Riverside, California. No fue hasta meses después cuando Dean respondió a la solicitud para que el trámite pudiera seguir su curso. Sin embargo, más de un año después, el acuerdo sigue en el aire por cuestiones que afectan directamente a su entorno familiar.
Ambos cuentan con cinco hijos en común, dos de ellos todavía menores de edad: Zoe, de 17 años, y Dean, de 16. Por ello, la todavía esposa del actor solicita la custodia legal y física compartida de los adolescentes, así como una pensión alimenticia. Además, pide que la justicia determine el reparto de los bienes que adquirieron a lo largo de su matrimonio.
Dean NorrisIMDbPese a ser un proceso habitual, esto se da en uno de los peores momentos para ambos. Según el mencionado medio, Dean y Bridget Norris se encuentran en pleno proceso de bancarrota, complicando enormemente el camino. Ambos cuentan con su restaurante Swing Inn Cafe en Temecula, California, que adquirieron juntos en 2022 y que ahora se sitúa en el epicentro de sus problemas financieros.
Lejos de aportarles las ganancias que pensaban que iban a tener, este local sufrió una brutal caída de un millón de dólares en sus ingresos brutos entre 2024 y 2025. Una debacle económica insostenible que quedó reflejada en los documentos judiciales presentados por la compañía: los activos apenas rascaban entre 100.000 y 500.000 dólares, mientras que el agujero de las deudas se disparaba hasta los diez millones. Unos números rojos asfixiantes que terminaron por dinamitar su matrimonio, dando la puntilla definitiva a dos décadas de convivencia en común.
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