Pelo rubio de punta, ropa de cuero y un labio levantado que muchos intentaron imitar con resultados tirando a regular. Billy Idol cantaba White Wedding en un vídeo que MTV repetía mientras su cara se convertía en una de las más reconocibles de los ochenta.
La canción había salido en 1982, cuando aquel inglés empezaba a abrirse camino en Estados Unidos después de dejar atrás su grupo, Generation X.
Se llamaba William Broad y estudiaba Inglés en la Universidad de Sussex. En 1976 les dijo a sus padres que lo dejaba para entrar en una banda punk, una explicación que, según recordaría, exigió aclararles primero qué era el punk. Había empezado a ver a los Sex Pistols y quería participar en aquella escena. Tocó la guitarra en Chelsea antes de formar Generation X con el bajista Tony James y ponerse a cantar.
Cuando el grupo se agotó, se marchó a Nueva York con su pareja, Perri Lister. Allí encontró en el guitarrista Steve Stevens y el productor Keith Forsey a los colaboradores con quienes desarrollaría su carrera en solitario. A White Wedding le siguieron canciones como Rebel Yell y Eyes Without a Face, que ampliaron bastante el público de aquel antiguo estudiante que había querido montar un grupo.
También llegaron años de adicción. En 1990 sufrió un accidente de moto en el que estuvo a punto de perder una pierna. No dejó las drogas al salir del hospital: en una entrevista con NPR de marzo de este mismo año, explicaba que fue intentando abandonarlas durante los noventa y los primeros años del nuevo siglo. Tener hijos también lo llevó a preguntarse qué les estaba transmitiendo. En mayo de este año contó a People que ahora sube al escenario sin drogarse ni beber, algo que antes no siempre hacía.
Durante buena parte de su vida supo que tenía dos hijos: Willem, con Perri Lister, y Bonnie, con Linda Mathis. Después apareció Brant. Bonnie se había hecho una prueba de ADN para conocer mejor sus orígenes y encontró a un medio hermano que buscaba a su padre biológico. En 2023 Brant ya acompañó al cantante cuando recibió su estrella en el Paseo de la Fama. La familia contó lo ocurrido en el documental Billy Idol Should Be Dead, estrenado en Tribeca en junio de 2025 y dirigido por Jonas Åkerlund.
Ese mismo año publicó Dream Into It, su primer álbum en once años, con Joan Jett, Avril Lavigne y Alison Mosshart entre las invitadas. Quería escribir sobre su vida con más profundidad que en el disco anterior.
Ahora tiene setenta años y ha sido elegido para ingresar en el Rock & Roll Hall of Fame. La ceremonia está prevista para el próximo 14 de noviembre en el Peacock Theater de Los Ángeles.



