Desesperada, con el alma hecha jirones y con el ánimo quebrado por la frustración. Así se encuentra Aramís Fuster tras recibir el peor de los embistes de los últimos tiempos. Tras denunciar en este periódico su dramática situación, sin dinero y malviviendo en un apartamento, la vidente asegura que deberá esperar hasta el próximo mes de enero para que se dilucide en sede judicial el conflicto con los caseros a los que acusa de haberle interrumpido el suministro de luz y agua.
Una situación que le ha generado un sinfín de problemas, además de resultar una afrenta a su dignidad como ser humano: "No es justo lo que me está pasando y, sinceramente, tener que esperar hasta esa fecha para que se juzgue lo que me está ocurriendo es muy duro. Todo este tiempo que estoy viviendo es un tiempo regalado, no sé cómo estoy aguantando", dice a 20minutos.
La espera resulta especialmente amarga si se recuerda lo que relató a este periódico el pasado mes de julio. Por aquel entonces, la máxima autoridad en ocultismo explicaba que los propietarios de la vivienda le estaban haciendo la vida imposible, llegando a tener que hacer sus necesidades en bolsas de basura.
A la espera de la resolución que marque el final de la batalla judicial, Aramís tendrá que afrontar un segundo procedimiento: sus caseros la acusan de una agresión que les habría provocado secuelas. Ella rechaza esa versión y sostiene que su actuación respondió a la necesidad de protegerse de un ataque, que le ha dejado prácticamente inmóvil: "Lo que yo hice fue defenderme de un ataque. Recuerdo que yo ahora voy en silla de ruedas y que apenas puedo moverme por todo lo que me ocurrió", lamenta en una confesión que deja poco espacio al personaje televisivo.



