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Taylor Swift y Travis Kelce se casan en el Madison Square Garden arropados por un millar de celebridades

Taylor Swift y Travis Kelce se casan en el Madison Square Garden arropados por un millar de celebridades
Francesc Peiron Arques

Nueva York. Corresponsal

04/07/2026 03:20 Actualizado a 04/07/2026 03:59

Taylor Swift y Travis Kelce están casados.

Al igual que en aquella España se celebraban como propias las bodas de la folklórica y el torero, Estados Unidos ha festejado con fanfarria el matrimonio entre la cantante pop de más éxito en el mundo y el exitoso jugador de fútbol americano de los Chief de Kansas City, con los que ha ganado tres Super Bowl (títulos de liga).

Tras meses de especulaciones y pronósticos, meses en los que internet ha hervido de especulaciones sobre cuándo, dónde y cómo la superestrella y su pareja contraerían matrimonio, enormes carteles aparecieron esta tarde-noche del viernes en el exterior del Madison Square Garden con el mensaje: “¡Recién casados, T&T!”.

Taylor Swift y Travis Kelce, los dos de 36 años, se casaron y celebraron su boda el viernes en el famoso pabellón ubicado en el corazón de Manhattan, el mismo recinto en el que Marilyn Monroe le cantó a John F. Kennedy el icónico Happy birthday, Mr. President, el 19 de mayo de 1962.

Tree Paine, representante de Swift, confirmó en un comunicado sobre las 19.30 horas que ambos contrajeron matrimonio en una ceremonia oficiada por el actor Adam Sandler.

La pareja no tuvo damas de honor ni padrinos de boda. El hermano de Swift, Austin Swift, desempeñó el papel de “hombre de honor” de la cantante, según la representante, mientras que el hermano de Kelce, el exjugador de la liga de fútbol americano (NFL) Jason Kelce, fue el padrino del novio.

Según la citada fuente, la novia lució un diseño de alta costura de Jonathan Anderson para Dior. Kelce decidió ir a juego con ella y vistió también de Dior, lo que se interpretó como otra declaración de sintonía entre los cónyuges.

Un incesante desfile de SUV negros y celebridades elegantemente vestidas se dirigió hacia un recinto fuertemente custodiado y de acceso imposible para los curiosos. Swift y Kelce celebraron una multitudinaria fiesta de boda con más de un millar de invitados.

El acontecimiento estuvo rodeado de un gran hermetismo durante mucho tiempo, pero el viernes ese incesante desfile de invitados vestidos de etiqueta (el código de vestimenta establecido) fue entrando en el Madison Square Garden, reuniendo a un elenco de celebridades comparable al de la gala anual del Met Museum, que se convoca cada primer lunes de mayo en su sede de la Quinta Avenida, o tal vez más.

La lista abarcaba los mundos de la música, el deporte y el espectáculo, al igual que la propia pareja de recién casados. Entre los asistentes figuraban Bradley Cooper y Gigi Hadid, Selena Gomez, Reese Witherspoon y Dakota Johnson; los actores Hugh Grant, Ethan Hawke, Mariska Hargitay y Jason Sudeikis; músicos como The Chainsmokers, Ed Sheeran, Sombr, The Chicks y Benson Boone; y las estrellas de la NFL Cooper Kupp o Chris Jones, o la jugadora de soccer, Abby Wambach.

Un tramo de cuatro manzanas de la Séptima Avenida fueron cerradas por la policía. El dispositivo de seguridad era muy amplio e incluía agentes equipados con material táctico. Decenas de seguidores de Swift, por la que sienten una verdadera fe, se congregaron tras las vallas metálicas alrededor del pabellón, donde durante varios días los trabajadores habían estado descargando alimentos, elementos decorativos y material para la fiesta, en medio de la ola de calor que castiga a la ciudad, con temperaturas por encima de los 40º.

La celebración tuvo lugar en un largo fin de semana festivo. Este sábado se celebra el 4 de julio, la conmemoración de la fundación de Estados Unidos, que en esta ocasión además es el 250 anniversario.

La elección del recinto para formalizar el matrimonio sorprendió a algunos, aquellos que pensaron que Swift, casada por primera vez, optaría por un lugar más apartado y tranquilo. Pero el Madison Square Garden permitió preservar la privacidad de un acontecimiento que muchos han comparado con una boda real.

El número de los swifties fue creciendo detrás de las vallas mientras los invitados iban llegando. Entraban por el acceso junto a una carpa, tras una cortina negra. Sobre las 1as 17.30 horas la fila de vehículos había terminado, aunque muchas personas seguían congregadas en las calles cercanas al recinto. El ambiente era relativamente tranquilo, si bien de vez en cuando se escuchaban gritos de felicitación.

A Swift se le podría aplicar ese dicho de “novia mojada, novia dichosa”. Casi en paralelo a la confirmación del “sí quiero”, en Nueva York estalló una tormenta muy potente. Su fans estuvieron cerca para desearle lo mejor en su vida de casada.

Francesc Peiron Arques

Francesc Peirón

Corresponsal de 'La Vanguardia' en Nueva York

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