Sylvester Stallone convirtió su físico en una de las grandes señas de identidad de sus personajes. La musculatura de Rocky Balboa y John Rambo acompañó al actor durante buena parte de su carrera, pero detrás de aquella imagen había una exigencia que terminó teniendo consecuencias para su salud. A sus 80 años, el intérprete ha revelado que durante el rodaje de Rocky III desarrolló bulimia como consecuencia de su obsesión por mantenerse en forma.
“Llegó un punto en el que desarrollé bulimia”, explica Stallone en una entrevista con The New York Times. El actor se refiere a la época del rodaje de la tercera película de la saga, estrenada en 1982, cuando tenía 35 años. Por entonces, había llevado su preparación física hasta tal extremo que consiguió situar su porcentaje de grasa corporal en torno al 2,6%, una cifra excepcionalmente baja.
La presión por conservar aquella apariencia también terminó afectando a su alimentación. “No podía retener nada, o no quería retenerlo”, recuerda. Stallone reconoce que vomitaba lo que comía porque estaba completamente concentrado en mantener aquel nivel de definición muscular. Él mismo describe aquella relación con su físico como “una adoración obsesiva al cuerpo”, una dinámica que terminó convirtiéndose en algo que ahora identifica como perjudicial.
Sylvester Stallone, en el papel del boxeador Rocky Balboa, entrena con un saco de boxeo en la película ‘Rocky’, de 1976.GettyPero la alimentación y el entrenamiento no fueron los únicos recursos a los que recurrió. “Nadie lo consigue sin aditivos ni drogas, punto. No me importa lo que digan”, asegura el actor. Preguntado directamente por si había consumido esteroides, Stallone responde que sí, aunque matiza que lo hizo “con cuidado”. Según explica, seguía periodos de seis semanas de tratamiento y seis de descanso para intentar mantener el físico que exigían sus personajes.
Stallone reconoce que aquella obsesión terminó pasando factura a su cuerpo. A lo largo de los años se ha sometido a nueve operaciones de espalda, dos intervenciones en el hombro y tres fusiones cervicales. “Todo está sujeto con alambre, pero aun así quiero mantenerme en buena forma”, afirma con humor. Ahora admite que, si pudiera volver atrás, habría tomado otra decisión: “Deja que alguien más represente la imagen y no hagas tus propias escenas especiales”.

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La presión comenzó a liberarse años después, cuando aceptó alejarse de la imagen que había construido en películas como Rocky y Rambo. En Cop Land, estrenada en 1997, Stallone interpretó a un sheriff con sobrepeso, un personaje al que describe como “el más débil”. Para el actor, aquel cambio supuso una ruptura con la necesidad de convertir su cuerpo en una herramienta permanente de trabajo. “Era mi armadura”, recuerda sobre aquellos años, aunque ahora reconoce que aquella armadura terminó convirtiéndose en una obsesión.
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