Mientras algunos creadores de contenido apuestan por explorar formatos y temáticas diversas en sus vídeos, otros, como el influencer alemán Streichbruder, han hecho de una fórmula concreta su sello personal y, en lugar de diversificar su contenido, prefieren llevarla hasta el límite, explotando aquello que les funciona en redes sociales como TikTok.
En su caso, Streichbruder, cuyo nombre real es Simon Both, habría logrado hacerse conocido entre sus seguidores como el "chico del backflip", entre otros apodos, por su habilidad para realizar acrobacias y ejecutar saltos mortales hacia atrás, incluso en espacios públicos como las estaciones de metro, que se han convertido en uno de los escenarios habituales de sus vídeos.
Tal sería su especial atracción por este tipo de acrobacias que, recientemente, habría lanzado una canción bajo el título de "Backflip lover", un tema que estaría muy presente en muchos de sus últimos vídeos en redes sociales. En ellos, aparece el joven de 18 años en primer plano pidiéndole a un desconocido que le desvele cuál es su canción favorita.
Acto seguido, Streichbruder, acompañado siempre de un altavoz de alta potencia, procede a reproducir la canción en cuestión que le mencionan, bailando, realizando todo tipo de acrobacias y sus característicos backflips al ritmo de la misma ante la atenta mirada del resto de transeúntes, con los que muchas veces acaba incluso chocando puños.
Aunque, por lo general, su actitud desenfadada suele recibir una buena acogida por parte de la audiencia, que ya supera los 1,2 millones de seguidores en Instagram y cerca de 500.000 en TikTok, el creador de contenido tampoco está exento de polémicas. Y es que, en su recorrido por distintos países del mundo, Streichbruder ha tenido que lidiar con las críticas, especialmente cuando se anima a grabar en el metro.
"Por favor, deja de molestar a todo el mundo", "nadie te quiere aquí" o "la gente vive y trabaja en las ciudades, no tiene que participar de este circo" fueron solo algunos de los comentarios que generaron más reacciones a su llegada al metro de Barcelona a mediados de este agosto. Puso la música a todo volumen y comenzó a realizar sus acrobacias en un vagón.
Más tarde, continuó su espectáculo fuera del convoy, realizando sus backflips sin demasiado reparo al resto de personas que en ese momento pasaban a su alrededor por el andén.
En los vídeos, se observa cómo los pasajeros apenas prestan atención al joven o interactúan con él, si bien, la oleada de indignación que se desató posteriormente en redes sociales dejó patente el rechazo que suscita en la ciudad condal este tipo de comportamiento en espacios públicos.
En medio de esta polémica, que volvió a poner sobre la mesa los límites dentro de la creación de contenido, especialmente en lo que respecta a comportamientos inapropiados o irrespetuosos hacia el país extranjero en cuestión, tampoco faltaron los usuarios que se posicionaron en favor del tiktoker, asegurando que tan solo pretende "transmitir buenas vibras" con sus populares vídeos.

