Rosalía ha vuelto a abrir una ventana a su universo más íntimo. La artista catalana ha publicado La Tour Life, la sexta entrega de los textos que comparte en Substack, una plataforma que ha convertido en un espacio para reflexionar, lejos de los códigos promocionales habituales, sobre la creación, la memoria y su experiencia vital. Esta vez el punto de partida es la vida en la carretera y el sentimiento de desarraigo que acompaña a las largas giras internacionales.
“Estoy de tour. He estado en Europa, ahora estoy en USA y pronto estaré en Latinoamérica (si Dios quiere)”, escribe al comienzo del texto. La cantante explica que, llegada al ecuador de la gira, se sorprendió hablando espontáneamente sobre el escenario de “esta vida loca” durante un concierto en Nueva York. Aquella improvisación terminó convirtiéndose en una reflexión más amplia sobre el precio emocional de vivir en constante movimiento.
“La vida nómada no es para cualquiera”, sostiene. Rosalía describe esa existencia como una forma de vivir “con la casa a cuestas”, marcada por el desprendimiento y por la renuncia a todo aquello que define el sentido de pertenencia. Para la artista, el hogar no es únicamente un lugar físico, sino también las personas, los recuerdos, los olores o la ciudad que configuran la propia identidad.
El texto se detiene en los pequeños rituales con los que intenta domesticar las habitaciones de hotel que ocupan su día a día: colocar un dibujo de alguien querido sobre la mesita de noche, ordenar la ropa en el armario, buscar la iluminación adecuada, apilar libros que quizá nunca llegará a leer o incluso esconder los elementos decorativos que le resultan ajenos. Gestos cotidianos con los que, reconoce, construye la ilusión de estar en casa, aunque solo sea durante unas horas.
Fotografía de archivo fechada el 28 de febrero de 2026 de la cantante Rosalía tras ganar el premio a Artista Internacional del Año durante la gala de los BRIT Awards 2026.ADAM VAUGHAN / EFELa imagen que articula todo el relato es la de “construir tu casa y destruirla”. Rosalía repite esa frase como un mantra para describir la rutina de levantar un hogar provisional sabiendo que deberá desmontarlo al día siguiente. Confiesa que esa despedida constante puede traducirse en lágrimas, en una cierta disociación o en un discreto “adiós” antes de cerrar la puerta de una habitación que probablemente nunca volverá a ocupar.

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La publicación concluye con una confesión que resume el sentido del texto: el miedo a “no tener raíces en ningún lugar”. Sin embargo, la cantante encuentra consuelo en la idea de que todo lo importante viaja con ella. “Soy y siempre seré un archivo de todo aquello que he amado”, escribe para cerrar una nueva entrega de este diario personal, iniciado con reflexiones sobre la creación musical, el paso del tiempo, la espiritualidad del canto, la cultura de club o la memoria doméstica, y que sigue perfilando una faceta poco conocida de una de las artistas españolas con mayor proyección internacional.
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