Si bien hasta ahora Cayetana Rivera Martínez de Irujo llevaba una vida discreta y lejos de las cámaras, todo ha cambiado a raíz de su relación con Andrés Roca Rey. Los meses de romance han ido mostrando como su historia de amor evolucionaba poco a poco, pero de forma sólida, entre compromisos profesionales, viajes familiares y ese amor por las tradiciones. Unos puntos en común que, sin duda, han sido determinantes a la hora de que ya formen parte de sus respectivos entornos.
Aunque también ha sido un factor clave la amistad que existía entre ellos. Si retrocedemos a los comienzos de su relación, encontramos una muy buena amistad, ya que forman parte del mismo grupo de amigos desde hace tiempo. Un punto de partida de confianza y complicidad que, en algún momento, habría dado paso a algo más.
No se sabe con exactitud cuándo sucedió, pero fue a principios de abril cuando el programa Y ahora Sonsoles situó en el radar a esta nueva pareja. De hecho, apenas unas horas después de la noticia, la hija de Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo acudió a una corrida en Guadalajara para ver torear a su novio.
Una vez la información se hizo pública, los hechos se precipitaron: al día siguiente apareció la primera fotografía de la pareja (en un cumpleaños de un amigo), y, al poco, el programa D Corazón aseguraba que el torero había llamado a Fran Rivera para pedirle permiso para salir con su hija. Esta petición formal al padre de Tana, que representa un proceder muy tradicional, podría también entenderse en cuanto a que Fran conoce de primera mano los riesgos de salir con un torero.
De hecho, unas semanas después, el peruano fue herido de gravedad por una cornada en la Real Maestranza de Sevilla. Una cogida que hizo que tuviera que ser operado de urgencia y que también evidenció hasta qué punto su novia es una gran fuente de apoyo. Tanto la influencer como Francisco Rivera acudieron al hospital a visitarle, un ejemplo de que está completamente integrado en la familia.
¿Por qué su relación parece ir tan en serio?
En junio dieron otro paso más en lo que al compromiso de su relación se refiere. Además de una breve historia en Instagram, donde compartían un beso, viajaron a Perú a conocer a la familia de Roca Rey. Y, a su vuelta, Tana ha seguido recorriendo algunas de las plazas más importantes del país, acompañando desde las gradas al torero en su temporada. Un primer verano juntos en el que ha demostrado que es su mayor fan y le apoya en su profesión. Y es que el toreo forma parte de la vida de ambos desde antes de que nacieran.
Por el lado paterno, además de ser hija del extorero Francisco Rivera Ordóñez, Tana es nieta de Francisco Rivera "Paquirri". Roca Rey, por su parte, pertenece a una familia muy vinculada al universo del toro, por lo que esta cultura habría marcado sus respectivas personalidades. Además vienen de contextos donde las tradiciones tienen un valor especial.
Defensores de sus culturas, han encontrado en ese amor por lo folclórico una afición que les une. Como también les une su deseo por mantener la discreción. Si Tana Rivera es partidaria de tener sus redes sociales cerradas, solo para los ojos de su entorno cercano; el torero se limita a publicar imágenes de sus actuaciones en diferentes plazas. La influencer lo resumía su primera entrevista para ¡HOLA!, de hace unos días.
"Mi padre y yo compartimos el amor por nuestra familia y también la pasión por nuestras tradiciones. Disfrutamos mucho de los momentos en los que podemos reunirnos todos", declaró a la revista. Por sus palabras es fácil entrever cómo su historia no solo se ha construido desde la atracción, sino sobre una base de valores compartidos. Elementos que no garantizan el éxito de una relación, pero favorecen la estabilidad y la resiliencia que les permitiría afrontar con mayor fortaleza los desafíos que, de seguir juntos, aparecerán con el paso del tiempo.



