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Qué ha sido de Jirafa Rey y Lapili, del fenómeno viral de 'Cómeme el donut' a dos carreras por caminos muy diferentes

Qué ha sido de Jirafa Rey y Lapili, del fenómeno viral de 'Cómeme el donut' a dos carreras por caminos muy diferentes

En 2018, durante semanas, parecía imposible escapar de Cómeme el donut. La actuación de Jirafa Rey y Lapili en Factor X dividió al público entre quienes la consideraban una genialidad performática y quienes la veían como una simple extravagancia. Precisamente esa polarización fue la que convirtió al dúo Glitch Gyals en uno de los fenómenos virales más recordados de la televisión española de la década. Ocho años después, ambos siguen ligados al arte, aunque cada uno ha desarrollado su carrera por caminos muy diferentes.

Detrás de los nombres artísticos de Lapili y Jirafa Rey están Pilar y Alejandro Robles, dos primos que ya antes de pasar por televisión exploraban la música, la danza, la performance y las artes visuales bajo el nombre de Glitch Gyals. Su propuesta mezclaba rap, electrónica, baile urbano y una estética deliberadamente excesiva, muy alejada de los cánones habituales de un concurso musical.

Todo cambió cuando interpretaron Cómeme el donut en Factor X. El tema se convirtió en uno de los vídeos más vistos del año en YouTube en España, generó miles de memes, reacciones y parodias y acabó trascendiendo el propio programa. La frase pasó al lenguaje popular y la actuación quedó como uno de los momentos televisivos más recordados de aquel año. Aunque muchos pensaban que todo era una broma, ambos insistieron desde el principio en que detrás había un proyecto artístico basado en la provocación, la ironía y la performance.

Después del estallido mediático inicial, y como siempre pasa, la intensidad del fenómeno fue disminuyendo. Glitch Gyals fue perdiendo actividad conjunta y ambos comenzaron a priorizar proyectos individuales, sin que eso significara un distanciamiento personal.

Jirafa Rey continuó desarrollando un perfil artístico muy ecléctico. Filósofo de formación y afincado en Barcelona, siguió creando espectáculos escénicos, performances y música experimental, además de publicar trabajos propios como el álbum En la boca del Lobo, compuesto por ocho temas y publicado en 2021. Su interés siempre ha ido más allá del formato musical convencional, moviéndose entre la poesía, el teatro y las artes visuales.

Lapili, por su parte, aprovechó su formación en estilismo y arte textil para potenciar una faceta empresarial y creativa vinculada a la moda. Lanzó una marca propia de joyería textil, ropa y accesorios elaborados con técnicas de upcycling, desarrolló proyectos relacionados con la danza y la divulgación sobre sexualidad femenina, como sus Warrindonga Talks, y, afortunadamente, siguió publicando música.

Lejos de desaparecer, ambos siguen manteniendo una actividad artística constante, aunque mucho más independiente que en la época de Cómeme el donut. De forma puntual, ambos volvieron a coincidir sobre los escenarios en festivales o espectáculos especiales que recuperan el espíritu de Glitch Gyals, demostrando que aquel fenómeno viral sigue despertando interés años después.

Información compartida por Alberta Drama.

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