“Hoy vengo a salir de un armario: tengo Parkinson”. Así de directo se ha descubierto Pepe Colubi, humorista, periodista, guionista, escritor y DJ especialista en música jamaicana, frente a Julia Otero, presentadora de Julia en la onda, en su programa en Onda Cero. El miembro de los Ilustres Ignorantes (Movistar+), sin embargo, ha matizado sus palabras para añadirle su sutil toque de humor: “Tengo algo para echarse a temblar”.
El humorista ha elegido el programa en el que colaboró durante dos años —en la sección Personas físicas— para hacer pública una enfermedad de la que fue diagnosticado mientras trabajaba en Onda Cero. Y, para hacerlo, ha pedido a Julia Otero arrancar con la banda sonora de Regreso al futuro. Toda una declaración de intenciones humorísticas en referencia a Michael J. Fox
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Y es que, “desde el minuto uno” en el que conoció tener la misma enfermedad que sufrió su padre, “me empecé a reír de ello”. Con el humor como capa, espada y escudo, como modo de vida, Colubi cuenta cómo todo empezó hace tres o cuatro años. Empezó con episodios de mucho cansancio y bajadas y subidas de tensión, síntomas que fueron diagnosticados en un primer momento como estrés. Fue durante el reposo recomendado por el traumatólogo por otra enfermedad cuando “noté un leve temblor en un dedo de la mano derecha, muy pequeño y puntual: cuando tomaba consciencia de ello, se detenía”. Fue entonces cuando un neurólogo le diagnosticó el parkinson. “¿Que si tengo o que si quiero?”, ironizaba durante el programa.
En un primer momento, relata, “me lo tomé demasiado bien”. “El parkinson era uno más en casa. Mi padre lo llevaba con muy buen sentido del humor y un buen ánimo”. Me recomendaron un tratamiento y pensé que “la ciencia había avanzado mucho en los 35 años que habían diagnosticado a mi padre”. Al no funcionar este, sin embargo, le recetaron el mismo que a su progenitor: “Empecé hace 2 años y medio, y el tratamiento va todo lo bien que puede ir”, señala.
Anunciarlo me quita presión. Hay un peaje de mal trago: un día, una semana, un mes... pero eso irá a menos”
Al principio, no quiso informar a demasiada gente, “porque hay paranoia por la sobreobservación: que la gente me analice para ver cómo se manifiesta el parkinson”. Ni Javier Cansado ni Javier Coronas, sus Ilustres compañeros del programa con el que lleva colaborando durante 20 temporadas, supieron durante el primer año nada de su enfermedad. “Al cabo de un año de estar enfermo, cuando acabó la temporada, se lo dije. Fui ampliando el círculo, pero se están enterando ahora muchos amigos”.
Para él, contarlo ahora es una forma de quitarse presión. “Ahora me cambiará la relación con la enfermedad; antes era oculta y ya no. Cuando grabemos programas, los bolos que vamos a hacer, el público lo sabrá. Pero anunciarlo me quita presión. Hay un peaje de mal trago: un día, una semana, un mes... pero eso irá a menos”, reflexiona aliviado.
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Con días malos, días buenos y otros muy buenos, el humorista apuesta por permitirse “estar mal”. “El párkinson lo tiene todo: incurable y degenerativo. No hay una manera de calcular cómo estaré en un tiempo determinado. Hay subidas y bajadas”.
Por ello, el recuerdo de la vivencia con su padre es una guía para el escritor. “Él lo llevaba con sentido del humor, que es clave en esto: un buen ánimo. Vivir el momento se convierte en obligatorio”.
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