Marisol Galdón ha conocido el lado más ingrato de la televisión, donde la popularidad puede mantenerse intacta mientras los ingresos desaparecen. La periodista relató en Y ahora Sonsoles el desplome económico que sufrió después de años trabajando ante las cámaras, hasta llegar a depender de la ayuda de sus amigos.
"La gente te ve en televisión y se cree que te estás forrando, pero no", lamentó Galdón en el plató del magacín vespertino que se emite de lunes a viernes en Antena 3.
El reconocimiento público no evitó que, tras 2008, su situación profesional comenzara a deteriorarse. Cada trabajo empezó a contar más porque nunca sabía cuándo llegaría el siguiente. Galdón explicó que, además, cada contratiempo recaía únicamente sobre sus hombros: "Si tienes pareja y te va mal, te echa un cable. Si no, estás sola con todo".
En 2021 tocó fondo. Los bolos se esfumaron y Galdón señaló al edadismo como uno de los factores que limitaron sus oportunidades. Tampoco ayudaba, según reconoció, su escasos dotes para moverse entre despachos y conseguir contactos: "Yo soy comunicadora nata. Sé hacer esto, pero no sé venderme porque soy muy torpe para eso. No tengo esa habilidad de decir 'tú llama a este' [...] Soy una persona inteligente, pero no soy lista".
Las cifras de 2021 retratan por sí solas la magnitud del bache. "Llegué a ganar 1.900 euros en todo el año", reveló. Para entonces ya había vendido su casa, en 2014, y en 2024 se vio obligada a dejar el piso que tenía alquilado.
La precariedad tuvo sus consecuencias y Galdón reconoció que llegó a plantearse el suicidio. Hoy comparte apartamento con un amigo en Barcelona y vuelve a buscar estabilidad laboral en la radio: "Estoy con mi compañera Isabel Gemio, que me ha dado una sección en su programa en Radio Nacional, y estoy en conversaciones con una radio municipal de Barcelona y ojalá pudiera hacer un programa".



