Lydia Bosch está a punto de convertirse en abuela por primera vez. Su hija mayor, Andrea Molina, espera su primer hijo junto al músico Juan Fernández, guitarrista del grupo Marlon, con quien mantiene una relación desde hace diez años.
Durante su asistencia al estreno del musical Querido Evan Hansen, celebrado en Madrid, la intérprete ha reconocido ante los micrófonos de Divinity que afronta la llegada del bebé con mucha ilusión y que, a diferencia de la maternidad, esta nueva experiencia le permitirá disfrutar desde otra perspectiva. “Lo mío será disfrute”, ha explicado al hablar de un momento que llegará el próximo diciembre y que espera con especial entusiasmo.
Aunque ahora está a punto de descubrir cómo es ser abuela, la maternidad sigue siendo una de las experiencias más importantes de su vida, un aprendizaje constante en el que, como ella misma ha explicado, tanto las madres como los hijos crecen a la vez. Asimismo, ha admitido que para ella “ser madre es una de las experiencias más difíciles y más gratificantes”, una etapa que disfruta plenamente desde hace 34 años.
Más allá de la próxima llegada de su nieto, la presentadora ha compartido algunos de los hábitos que sigue para mantenerse en forma con el paso de los años. “Intento comer bien con mi nutricionista, tres días de entreno y andar todos los días”. Una rutina que sigue con especial disciplina, especialmente después de la menopausia, que marcó un antes y un después en su vida, ya que, como ha contado, la ayudó a tomar “más consciencia de que quería estar bien”. Sin embargo, para ella, esa constancia solo tiene sentido cuando contribuye a sentirse mejor. “Lo importante en esta vida es sentirse bien, ser uno mismo y ser feliz”, ha explicado.
La actriz también ha hablado de la dificultad de mostrarse tal y como uno es sin dejarse condicionar por las opiniones ajenas. “Siguen siempre los malditos juicios, pero ya mucha gente estamos desde otro lugar”, ha señalado, antes de reconocer que todos hemos fingido alguna vez para encajar en la sociedad.
Frente a esta presión, ha defendido la importancia de no permitir que las críticas afecten a la autoestima y de saber alejarse de quienes intentan hacer sentir inferior a otra persona. “Lo que hay que hacer es que no te afecte, no sentirte más pequeño cuando alguien quiere pisarte. Si no, decir: tú y yo no estamos en el mismo escalón ni en el mismo nivel, así que suerte y que te vaya bonito, pero fuera de mi vida”, ha aconsejado.

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Por otro lado, Lydia Bosch también ha reconocido que las redes sociales han llegado a tener demasiado peso en su día a día, aunque actualmente mantiene sus perfiles por motivos profesionales y para cuidar de su comunidad, mientras intenta controlar su uso. También ha advertido de su influencia entre los más jóvenes, que pueden acabar “mirándose en un espejo que no es real”, y ha reivindicado otras formas de conectar con el mundo, como “el cine, el teatro, un buen libro y una buena conversación”.
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