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Lucía Pombo relata el susto que vivió horas antes de dar a luz: "No había roto aguas, era un charco de sangre gigante"

Lucía Pombo relata el susto que vivió horas antes de dar a luz: "No había roto aguas, era un charco de sangre gigante"

Lucía Pombo ha recordado uno de los momentos más complicados que tuvo que vivir durante el parto de su primera hija, Lola Belén. La influencer, después de contar a sus seguidores que "están en una nube", ha explicado cómo fue la llegada de la menor y las "horribles horas antes".

La hermana mayor de la familia Pombo ha relatado que, mientras se movía de posición en la camilla tras una pequeña intervención, pensó que había roto aguas otra vez. "A mí me inducen el parto porque yo ya estaba de 41 semanas y te ingresan y te empiezan a inducir con una cosa que se llama Propes. Todo fenomenal, te explican cómo va a ir todo y, en principio, tenía que pasar la noche y por la mañana seguir con el proceso. El caso es que, a las tres de la mañana, yo me muevo de posición y mi sensación es que rompí aguas, ya había roto aguas otra vez, pero no, esta vez había roto aguas", ha relatado.

El sobresalto llegó cuando descubrió que realmente se trataba de sangre y que estaba rodeada de un gran charco. "Desperté a Álvaro, que estaba al lado dormido, y le dije: 'Enciende la luz y avisa a la matrona, porque me tienen que poner el antibiótico'. Y entonces, al encender la luz, era un charco de sangre: no había agua, no había roto aguas, yo era un charco de sangre gigante. Os podéis imaginar lo que nos asustamos…", ha confesado.

Asimismo, la angustia aumentó cuando Lucía dejó de sentir a la bebé. "Sinceramente, en ese momento, que fue el peor del parto sin duda, se te pasan muchas cosas por la cabeza. Yo dejé de sentir a la niña, me asusté muchísimo y Álvaro muchísimo más", ha continuado.

Al ver lo ocurrido, los profesionales la trasladaron rápidamente al paritorio para comprobar su salud y la de la menor. "Me bajaron de urgencia al paritorio para intentar buscar el pulso lo más rápido posible de la niña y ver que no estaba sufriendo, porque, si no, había que hacer una cesárea. En ese momento, si os soy sincera, Álvaro estaba muchísimo más nervioso que yo, muchísimo más inquieto, llorando, con ansiedad. Como es a la persona que quieres a la que le está pasando todo, pues es diferente. Yo, sinceramente, no lloré, estaba nerviosa, pero cerré los ojos y me encomendé. Dije: 'Lo que tenga que ser", ha comentado.

Finalmente, todo quedó en un susto y se trataba de un gran coágulo pegado a la placenta que había provocado la hemorragia, sin hacer daño a la pequeña ni a Lucía. "Al final se quedó todo en un susto, resultó ser un coágulo pegado a la placenta, pero fue súper explosivo. Era solo sangre y sangre lo que se veía, pero estaba todo bien y la niña no estaba sufriendo", ha recalcado.

Asimismo, ha continuado recordando que su parto fue bastante bueno, aunque le tuvieron que dar seis puntos. "El resto del parto fue perfecto, dilaté súper rápido y la epidural, que era una cosa a la que tenía miedo, ni la sentí. Eso sí, la niña al salir me desgarró y me tuvieron que dar seis puntos. Eso ha sido lo peor del posparto, el desgarro", ha concluido.

Información compartida por Alberta Drama.

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