El nombre de George Michael ha vuelto a la actualidad. No por su música sino por una subasta de algunos de sus objetos personales que ha desatado una disputa familiar. Durante dos décadas, su antigua asistente personal conservó numerosos artículos vinculados al cantante británico, fallecido en diciembre del 2016, desde prendas de vestir hasta pertenencias de su vida cotidiana.
Ahora, esa colección ha salido a la venta y ha provocado un enfrentamiento entre personas de su entorno familiar, que cuestionan cómo han llegado estos objetos a manos de compradores particulares y quién tiene derecho a decidir sobre su destino.
George Michael en un concierto en Londres en 1988Pete Still / GettyLa protagonista de esta historia es Siobhan Bailey, asistente personal de George Michael desde 1984. Durante veinte años, Bailey no solo fue una de las personas que se ocupaban de los asuntos cotidianos del artista, sino también alguien de su máxima confianza. Su relación fue mucho más allá de la que suele existir entre un empleado y su jefe. Según ha contado su hermano, Gerald Bailey, a la BBC, Siobhan era una de las pocas personas en las que el cantante confiaba plenamente y cuya opinión tenía realmente en cuenta.
A lo largo de aquellos años, la asistente fue guardando numerosos recuerdos relacionados con la vida y la carrera del músico. Algunos se los había regalado el propio George Michael, mientras que otros eran objetos que había ido conservando por su vinculación con distintos momentos de su trayectoria. Fotografías, discos, documentos, recuerdos de giras y hasta una guitarra utilizada en uno de sus videoclips más conocidos formaban parte de aquella colección que permaneció durante años lejos de la mirada pública.
El problema llegó después de la muerte de Bailey. La mujer falleció en el 2014, a los 56 años, a consecuencia de un cáncer, dos años antes que el propio George Michael, que murió en diciembre del 2016. Su fallecimiento dejó una situación familiar complicada. Aunque Siobhan estaba en pleno proceso de divorcio, todavía seguía legalmente casada con Ian Belcher. Además, murió sin haber dejado registrado un testamento, por lo que sus bienes pasaron a manos de su todavía marido. Entre esas pertenencias estaban, precisamente, los recuerdos del cantante que había conservado durante veinte años.
La colección, formada por 32 objetos que su asistente personal conservó durante dos décadas, ha salido a subasta tras su muerte y ha provocado el enfado de su hermano, que cuestiona que sus pertenencias hayan acabado en manos de coleccionistas
Y es ahí donde comienza el conflicto. Gerald Bailey sostiene que su hermana tenía intención de dejar sus bienes a sus sobrinos y que incluso había empezado a preparar un testamento poco antes de morir. Sin embargo, el documento nunca llegó a formalizarse. Para la familia, resulta especialmente doloroso que unas pertenencias que Siobhan había guardado durante tanto tiempo hayan terminado convertidas en una colección para coleccionistas privados.
George Michael murió en el 2016APSu hermano ha intentado frenar la operación. Según ha explicado a la BBC, remitió una carta a Sworders, la casa de subastas encargada de organizar la venta, para pedir que se cancelara o, al menos, que se eliminara el nombre de su hermana de los folletos y materiales promocionales. Gerald considera que presentar la colección como si fuera una venta vinculada a Siobhan resulta “vergonzoso” y “deshonroso”, ya que, a su juicio, ella nunca habría querido que sus recuerdos más personales acabaran de esta manera.
También cuestiona que sea precisamente su nombre el que se utilice para dar valor a la colección, cuando la decisión de venderla corresponde al que fue su marido. Su postura es clara: si su hermana hubiera sobrevivido, asegura, sus pertenencias no habrían acabado en manos de Belcher, puesto que el divorcio estaba prácticamente decidido.
George Michael y Andrew Ridgeley, Wham!, en 1985Michael Putland / GettyDesde Sworders han evitado entrar en la disputa entre los familiares. La casa de subastas ha señalado que no le corresponde intervenir en un conflicto de carácter familiar y defiende que la titularidad legal de los objetos no está en cuestión. Belcher, por su parte, ha justificado la decisión de venderlos alegando que no podían permanecer guardados indefinidamente y que, con el paso del tiempo, corrían el riesgo de deteriorarse.
La polémica no ha impedido que la colección despertara un notable interés. La subasta, celebrada el 29 de octubre bajo el título Faith & Fame: A Personal George Michael Collection, reunió un total de 32 lotes relacionados con distintas etapas de la vida profesional del artista. Y aunque había numerosos objetos con un valor sentimental evidente para sus seguidores, todas las miradas estaban puestas en una pieza muy concreta: la guitarra Gretsch Synchromatic de 1945 que George Michael utilizó en el videoclip de Faith, uno de los grandes éxitos de su carrera.
El cantante en el 2007AFPEl instrumento tenía un precio estimado de entre 60.000 y 120.000 libras, unos 71.000 y 142.000 euros. Finalmente, la cifra fue bastante mayor. La guitarra encontró comprador por 180.000 libras, alrededor de 216.000 euros, convirtiéndose con diferencia en la pieza más cotizada de la subasta. Después de utilizarla en el conocido videoclip de 1987, el cantante se la había regalado a Siobhan, que decidió conservarla como parte de sus recuerdos.
No fue el único objeto que alcanzó cifras destacadas. Un disco de oro de Wham!, el grupo que George Michael formó junto a Andrew Ridgeley antes de emprender su carrera en solitario, se vendió por 4.500 libras, unos 5.400 euros. El reconocimiento que el cantante recibió del Ayuntamiento de Málaga encontró comprador por 1.300 libras, mientras que una copia firmada del EP Five Live, relacionado con Queen y en el que participó Michael, se adjudicó por 7.000 libras, aproximadamente 8.400 euros.
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La colección también ofrecía una mirada bastante más cotidiana a la vida del artista. Entre los lotes había fotografías, entradas de conciertos, invitaciones, programas, itinerarios de giras y discos de oro y platino. Algunos de estos materiales estaban relacionados con actuaciones que forman parte de la historia de la música, como el concierto benéfico Live Aid de 1985, en el que George Michael participó junto a Wham!.
Otro de los objetos llamativos era una agenda Filofax correspondiente a la gira Faith de 1988. En sus páginas había anotaciones realizadas por la propia Siobhan Bailey, un detalle que refleja hasta qué punto aquellos recuerdos estaban relacionados con su trabajo diario junto al cantante. También se puso a la venta una nota firmada tanto por George Michael como por Andrew Ridgeley, una pequeña pieza que conecta con los primeros años de éxito del artista. En total, los 32 lotes alcanzaron las 238.310 libras, cerca de 286.000 euros.
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