Hace un año, Lily Allen lanzó West End Girl, siendo su álbum más íntimo y explícito hasta la fecha. Cansada de guardar silencio, relató con pelos y señales a través de la música todo lo que ocurrió con su divorcio del actor David Harbour tras cinco años de matrimonio. Un discurso en el que expuso desde supuestas infidelidades a mentiras que protagonizaron su relación durante sus últimos años de convivencia.
Desde entonces, se encuentra de gira por el mundo llevando su tour Lily Allen Performs West End Girl por varios continentes. En tan solo unas horas, iba a tener lugar su concierto en Auckland, Nueva Zelanda, pero la cantante ha tenido que cancelarlo de urgencia debido a una fuerte infección viral.
Lily AllenVianney Le Caer / AP/LaPresse“Tenía muchas ganas de veros a todos y estoy absolutamente destrozada de decepcionaros. Para aquellos que viajaron todo el camino hasta aquí, por favor acepten mis disculpas. Todos los boletos serán reembolsados y espero poder volver a veros pronto. Muchas gracias por entenderlo”, ha relatado ella misma a través de su cuenta de Instagram poco tiempo antes de que hubiese tenido lugar esta actuación.
Este concierto hubiese supuesto el regreso de Lily al país después de su último show en 2019, una cita muy esperada por sus seguidores locales que finalmente ha quedado suspendida por motivos médicos de fuerza mayor.
Lily AllenJohn Phillips / GettyNo es la primera vez que la artista británica se enfrenta a una situación médica de extrema gravedad que pone en jaque sus compromisos y su salud. En noviembre de 2010, la intérprete atravesó uno de los episodios más oscuros y difíciles de su vida personal al ser hospitalizada de urgencia tras contraer una grave infección en la sangre.
Lily Allen sufrió una infección grave en la sangre en 2010 tras un aborto
Aquel duro revés se desencadenó apenas unos días después de sufrir un trágico aborto en el sexto mes de gestación. Sin embargo, la situación se tornó aún más alarmante cuando comenzó a experimentar una complicación médica crítica, supuestamente derivada de restos fetales que no fueron expulsados o retirados adecuadamente tras el procedimiento. Esta circunstancia provocó un rápido deterioro de su organismo y obligó a su traslado inmediato en ambulancia a una clínica hospitalaria, donde permaneció bajo estricta vigilancia durante varios días hasta lograr estabilizar el grave cuadro de septicemia.
En esta ocasión actual, este contratiempo en Nueva Zelanda dista mucho de la gravedad de aquel episodio del pasado. Aunque la infección viral le exige un reposo absoluto que la ha obligado a bajar el telón en Auckland, la evolución de este cuadro médico apunta a ser completamente favorable tras unos días de descanso.
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