Hace unos días, Inés García inmortalizaba en Instagram un desayuno con Lamine Yamal en uno de los restaurantes más exclusivos de Madrid. La fotografía transmitía calma, lujo y buen gusto, aunque, según El verano se mueve, el personal del establecimiento recordaría dicha mañana por motivos muy distintos. Las vistas eran de cinco estrellas y el menú matutino, de Champions: café con leche, zumo recién exprimido, fruta, bollería y unos huevos benedictinos.
Todo estaba listo para disfrutar de una cita de diez, aunque no todos los presentes se llevaron ese recuerdo. El programa ha recogido el testimonio de una persona que también se encontraba en el local y que carga contra el comportamiento del futbolista.
Tanto es así que desde el espacio han hablado de una "verdadera mañanita al servicio del famoso restaurante" provocada por Lamine y han descrito el episodio como "un desayuno infernal para el servicio y los allí presentes".
Siempre según esa versión, el origen del supuesto conflicto fueron los huevos benedictinos. El deportista, al parecer, no terminaba de encontrar el punto exacto que buscaba y los platos emprendieron un incesante desfile hacia los fogones.
"Él devolvió varias veces los platos que salían de cocina porque no estaba satisfecho. Primero no le gustaba el punto del huevo, Luego decía que no estaba bien el punto de sal", ha afirmado el testigo en unas declaraciones difundidas por el magacín.
Mientras la receta iba y venía buscando la aprobación definitiva, quien, de acuerdo a esa misma fuente, peor lo pasó fue Inés García: "Estaba absolutamente avergonzada de la actitud de su novio".



