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La desgarradora carta de José Ribagorda un mes después de la muerte del bodeguero Iván Sanz del Cid: "Sigo sin creérmelo"

La desgarradora carta de José Ribagorda un mes después de la muerte del bodeguero Iván Sanz del Cid: "Sigo sin creérmelo"

A principios de julio se dio a conocer la triste noticia de la muerte de Iván Sanz Cid, copropietario de la bodega Dehesa de los Canónigos, su mujer y dos de sus hijos en un accidente de tráfico. Esta tragedia conmocionó a los sectores gastronómicos y vinícolas, así como a su círculo más cercano, en el que se encuentra José Ribagorda.

El que fuera presentador de Informativos Telecinco ha compartido en sus redes sociales una desgarradora carta tras cumplirse el primer mes de la muerte de su íntimo amigo, a quien tanto echa de menos, tal y como ha reflejado en su escrito.

"Ha pasado poco más de un mes del fallecimiento de Iván Sanz Cid, su mujer Irene y dos de sus tres hijos, Irenita y Alvarito, y sigo sin creérmelo y al mismo tiempo sin superar la insoportable ausencia de todos ellos. Habían llenado nuestras vidas los últimos 15 años de tantas maravillosas sensaciones que es imposible levantarse cada día sin pensar en ellos con los ojos humedecidos y sintiendo un dolor para el que no existe consuelo posible", comienza el comunicador en su texto, que ha acompañado con una foto de ambos juntos.

"Uno se pregunta por qué ha tenido que ocurrir una tragedia así, por qué el destino se ha cebado con una familia buena y ejemplar, y no encuentro respuestas, lo que hace que la pesadumbre sea más grande", lamenta José Ribagorda, que a continuación le dedica unas emotivas palabras a su amigo: "Iván era un ser extraordinario, el mejor hijo, el mejor hermano, el mejor esposo y padre y el mejor de los amigos que uno podía tener. Para nosotros, era más que un amigo, era nuestro hermano, nuestra familia misma".

"Generoso hasta el extremo, siempre dispuesto a ayudar a quien fuera, cordial, honesto, tremendamente vital, Iván interiorizó los enormes valores de sus padres, Luis y Mari Luz, basados en la humildad, el esfuerzo y el sacrificio, el respeto por la tradición, la consideración de la familia y la eterna disposición de estar siempre al lado de quien lo necesitaba. Daba igual qué o quién. Lo mismo daba el equipo de rugby de su hijo Alvarito, cualquier ONG o acción destinada a promocionar los vinos de la DO Ribera del Duero y la gastronomía de su tierra, Valladolid", prosigue el periodista con total admiración al difunto.

"Junto a su hermana Belén y al excelente equipo de la bodega, dimensionó extraordinariamente la bodega Dehesa de los Canónigos fundada por sus padres, modernizándola y posicionándola a nivel nacional e internacional. Se nos ha ido uno de los grandes bodegueros que teníamos en nuestro país y, lo que para mí es más importante, un ser humano auténtico y excepcional", expresa sobre la labor en la que destacaba Iván.

"Las viñas de la Dehesa de los Canónigos no dejan de llorar. Esas lagrimas que terminarán fundidas con el zumo de las uvas que darán origen a la añada 2026, que Iván velará desde el cielo para que sea más extraordinaria aún que las anteriores", apunta sobre su legado, antes de dedicarle unas últimas palabras tanto a él como a su familia: "Descansa en paz, amigo, hermano mío. Descansad en paz, Irene, Irenita y Alvarito. Siempre viviréis en nosotros".

Información compartida por Alberta Drama.

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