Sobre el vestido de terciopelo negro de Felipe Varela que la Reina ha lucido esta noche en Helsinki ha destacado una pieza que no suele utilizar: un broche de diamantes en forma de flor que pertenece a la Reina Sofía. Letizia lo ha colocado sobre la banda de la Orden de la Rosa Blanca de Finlandia para asistir junto al Rey Felipe a la cena ofrecida en su honor por Alex y Suzanne Stubb en el Palacio Presidencial.
Al tratarse de una cena de gala en una república extranjera, la Reina Letizia no ha lucido ninguna diadema, pero sí ha recurrido a varias joyas históricas vinculadas a Victoria Eugenia y a la Reina Sofía. De esta forma, tres generaciones de la Familia Real han estado presentes en su estilismo para esta noche.
Entre ellas se encuentran las dos pulseras gemelas de diamantes del denominado joyero de pasar. Sus piedras proceden de una diadema de Cartier que Alfonso XIII regaló a Victoria Eugenia por su boda y que, años después, fue desmontada por encargo de la propia Reina. Parte de aquellos diamantes terminaron convertidos en los dos brazaletes que posteriormente lució durante décadas la Reina Sofía y que ahora Letizia utiliza con cierta regularidad.
También proceden del joyero de Victoria Eugenia los pendientes de chatones elegidos para la ocasión, formados por un diamante central rodeado de pequeños brillantes y que la Reina ha llevado otras ocasiones.
A todas estas joyas la Reina ha sumado sus ya conocidos anillos de Karen Hallam y de la firma italiana Coreterno, que fue un regalo del Rey y de sus hijas y que lleva inscritas las palabras “Amor che tutto move” (el amor todo lo mueve), una cita inspirada en la 'Divina comedia' de Dante Alighieri. Con estas dos sortijas, que son casi amuletos para ella, completa la Reina las piezas de su look de gala en Helsinki.
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