Después de meses de tiras y aflojas, Kiko Rivera e Irene Rosales han vuelto a verse las caras. Y esta vez, sin reproches de por medio. La expareja ha coincidido en Sevilla durante la recogida de una de sus hijas, en un encuentro en el que también ha estado presente Lola García, novia del DJ. Mientras el músico esperaba al volante, Irene abandonaba un edificio acompañada de Ana y se dirigía hacia el coche para dejar a la pequeña con su padre.
Rosales ha abordado este acercamiento en La tarde se mueve, donde ha despejado las dudas sobre las imágenes que la muestran nuevamente junto a su exmarido: "Hacía muchos meses que nos nos veíamos porque no había un motivo de peso".
Según ha explicado, Ana estaba enferma y no había acudido al colegio, por lo que el hijo de Isabel Pantoja tuvo que ir a buscarla a casa de la influencer, ya que ese fin de semana le correspondía pasar tiempo con ella. "La situación se dio y era por el bien de lo que tenemos en común", ha señalado Rosales.
Sin embargo, no todo está solucionado entre ellos. La tertuliana ha confesado que su exmarido continúa teniéndola bloqueada, un hecho que no le impide apostar por el entendimiento cuando se trata de sus responsabilidades como progenitores. "Quiero que estas situaciones se normalicen", ha asegurado.
Tampoco hubo ocasión para ponerse al día sobre asuntos personales. Tanto es así que Irene ha admitido que ni siquiera preguntó a su expareja por su recuperación tras el ictus: "Hasta ese punto no hemos llegado. Simplemente le di la información de la niña y listo".




