Los problemas con la justicia del rapero estadounidense Chris Brown parecen no tener fin. Ahora, el ex de Rihanna ha sido condenado a indemnizar con casi 13 millones de dólares a su antigua empleada doméstica, María Ávila, tras ser atacada brutalmente por uno de sus perros. La trabajadora estaba tirando la basura cuando el animal desfiguró su rostro y le provocó daños irreversibles por los que decidió denunciar al cantante.
Tras seis años de complejo proceso judicial, un jurado de Los Ángeles ha declarado al artista culpable por negligencia en el cuidado de sus mascotas. Antes del juicio, que ha durado dos semanas, él mismo aceptó una parte de la responsabilidad del incidente, aunque intentó por todos los medios minimizar el impacto económico cuestionando de manera constante la gravedad de las lesiones sufridas por la víctima.
Chris BrownOtras AgenciasLos hechos sucedieron el 12 de diciembre de 2020 cuando María y su hermana, Patricia, acudieron a casa del rapero a hacer sus labores de limpieza. El perro, un pastor caucásico del artista, se encontraba en el patio trasero de la vivienda situada en el barrio de Tarzana, en Los Ángeles, cuando la mujer fue atacada de forma sorpresiva.
La condena del tribunal no solo requiere la millonaria indemnización para la víctima, sino el pago de una cuantiosa cantidad para su hermana, que recibirá 885.000 dólares en concepto de daños morales. Por su parte, el esposo de María Ávila también percibirá 50.000 dólares por el mismo motivo.
Chris BrownOtras FuentesEn su declaración, Chris Brown intentó defenderse para evitar llegar a este punto. Entre otras cuestiones, aseguró que él mismo había alertado de manera personal a sus trabajadoras de que los perros no tenían una actitud amigable. Asimismo, señaló que les advirtió de que no debían transitar por los exteriores sin seguridad, una versión que las hermanas negaron tajantemente desde el principio, exponiendo sus problemas con el idioma.
La hija de María durante el juicio: “Ya no le gusta salir; no quiere que la gente vea su cara”
“Ya no le gusta salir. Ni siquiera le gusta estar en lugares públicos. No quiere que la gente vea su cara”, señaló la hija de María durante el juicio. Y es que la exempleada tuvo que someterse a una operación reconstructiva para recibir injertos de piel y corregir su rostro desfigurado. Pero otro de los problemas fueron las heridas recibidas en su brazo izquierdo, complicando su movilidad.
El animal en cuestión se llama Hades, un perro de unos 90 kilos que con sus dientes le arrancó “grandes trozos de piel”, tal y como aseguraron en el tribunal. Ahora, la mujer se ha visto obligada a poner fin a su carrera profesional, ya que las secuelas físicas le impiden realizar las tareas domésticas y el trauma le ha dejado un pánico crónico hacia los perros.
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