Si hay un heredero forofo del fútbol y de su equipo es Guillermo de Inglaterra. El príncipe de Gales sigue de cerca al Aston Villa, que dirige el español Unai Emery. De hecho, este martes 3 de diciembre estuvo en el Nou Camp, en Barcelona, con su hijo mayor, Jorge, que se identifica con los colores de su padre con idéntica pasión.
La pena para él fue que el Aston Villa cayó 3-0 frente al Barça, lo que se tradujo en caras de circunstancias que las cámaras captaron, a pesar de que Guillermo iba cubierto por una visera y su hijo, vestido con el chándal del Aston Vila, como dos espectadores más.
Los dos asistieron a todo el encuentro intercambiándose impresiones y gestos de pesar, cuando vieron cómo el marcador le daba la espalda a su equipo.
Aunque en el Camp Nou llovía mucho y casi todas las personas que estaban en las gradas con ellos iban cubiertos con capas y chubasqueros, padre e hijo se limitaron a ver caer el agua sin taparse, más concentrados en lo que pasaba en el campo que en las condiciones climatológicas del momento.
Guillermo, antes de ocupar su sitio con su hijo, fue recibido por el presidente del Barça, Joan Laporta, que se hizo una fotografía con él y que ha compartido en un story de la cuenta del equipo.
Es de suponer que Guillermo y su hijo regresaron al Reino Unido nada más terminar el partido. El niño, de 13 años, estudia en el internado Eton, aunque debió recibir permiso para viajar con su padre para ver en director este partido de la Champions.




