Noah Wyle, aquel actor que todo el mundo piensa que es médico, luce desde esta semana la corona del hombre vivo más sexy del mundo. Y sin pasar por el quirófano de la cirugía estética. “Pensé que era una broma”, exclamó el propio intérprete. El que fuera el doctor Carter de Urgencias y ahora es el doctor Michael Robinavitch de The Pitt no daba crédito.
En cambio, su esposa, la actriz Sara Wells, no podía estar más de acuerdo. Por algo se ha casado con él. “Ella cree que soy un buen tipo, y que mi forma de ser, el padre y el esposo que soy, merecen ser destacados”, aseguró Wyle tras conocer el resultado del cónclave de la revista People. “Seguro que mis amigos y familiares se van a burlar mucho de mí”, añadió.
Noah WyleTom Williams / PropiasAparte de la modestia, el actor suele hacer gala de otra virtud: la defensa de los más vulnerables a través de la sanidad, como no podía ser de otra manera. El casi doctor Wyle lleva años reivindicando una mayor cobertura médica y mejores condiciones para los trabajadores sanitarios. Incluso llegó a viajar a zonas de conflicto con Médicos del Mundo. Y es que todo se pega.
Nikolaj Coster-Waldau t en el metro de Kyiv Stringer / ReutersQuien no ha recibido, aunque podría, el poco deseado título de People, es el actor Nikolaj Coster-Waldau, quien fuera el controvertido Jaime Lannister de Juego de tronos. Considerado uno de los rostros más atractivos de las pantallas, también comparte con Noah Wyle su dedicación a causas justas. Embajador de buena voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desde hace diez años, esta semana se le ha visto por el metro de Kyiv.
El danés, bien equipado con saco de dormir y una cama plegable, ha mostrado a todo el mundo cómo se vive en uno de los refugios de la población ucraniana ante los bombardeos. Eso sí, no hay guerra que arruine las ganas de hacerse una foto con el Matarreyes. Así que Coster-Waldau no solo ha concienciado al resto del mundo sobre el horror de la guerra, sino que ha alegrado con su presencia a los que la sufren a diario. Quién lo iba a decir de Jaime Lannister…
Christopher Lloyd en mayo de este año en Los ÁngelesGTRESY quién iba a decir de Christopher Lloyd, ese científico medio chiflado de Regreso al futuro, que se le iba a ir de las manos el consumo de cocaína. Bueno, de su personaje se podía sospechar. “Un par de rayas es todo lo que hizo falta”, explica el actor en su recién publicado libro de memorias In My Own Time: A Memoir. A sus 88 años, poco se calla. También tuvo que superar la adicción al alcohol y a la marihuana. Eso sí, asegura que nunca salió a escena bajo los efectos de las drogas. Así que lo del alocado Doc fue puro talento.
Carla Brun GTRESCarla Bruni también afronta abiertamente sus problemas con el alcohol. Ahora, ha ofrecido más detalles en el libro Merci pour le non de la también cantante y actriz Elisa Tovati. La exprimera dama francesa es uno de los 16 testimonios que incluye el trabajo de desarrollo personal, pero, sin duda, ha acabado convirtiéndose en el que más atención ha acaparado. Bruni confiesa que en su época de supermodelo se valió del alcohol para “anestesiar ciertas emociones y dolores”. Automedicación inadecuada que acabó pasándole factura.
Fue su hija Giulia Sarkozy, de quince años, quien la hizo reaccionar. Talento joven. Pactó con ella abstinencia absoluta durante doce meses. El reto surtió efecto. Aunque la cantante se mantiene cauta: “No me he librado del todo de mis adicciones, porque esta enfermedad no depende de las circunstancias externas, sino del estado interior”. Saberlo ya es mucho.
Jennifer Lawrence Amy Sussman / GettyQuien ahora está más pendiente del estado exterior que del interior es Jennifer Lawrence. La actriz, que acaba de anunciar su regreso a Los juegos del hambre once años después, ha hablado abiertamente de una práctica que puede llegar a generar adicción: las operaciones estéticas. A sus 36 años, la actriz ya ha pasado por un levantamiento de senos, recurre habitualmente al bótox y se plantea incluso un estiramiento facial. Su objetivo: “Quiero ser una madre sexy”. Exactamente lo que piensan sus hijos.
Barry Keoghan Gilbert Flores / GettyLas motivaciones de Barry Keoghan han sido otras. El actor, que ha sufrido acoso en redes por sus rasgos poco convencionales, ha reconocido que ha recurrido a la medicina estética. “Hay mucho odio en internet”, se lamentó tras vivirlo en propia carne. Y le afectó. Cómo no. Por eso, la estrella de Hollywood, que interpreta a Ringo Starr en el ambicioso proyecto cinematográfico de Sam Mendes, se ha sometido a un tratamiento de radiofrecuencia para mejorar el aspecto de sus facciones. “Me siento mejor conmigo mismo, me veo mejor. Creo que es importante cuidarse por dentro y por fuera”, explicó. Hey, Barry… Let It Be.
Ver más artículos Mostrar comentarios
