César Vea, conocido por interpretar a Gustavo en Compañeros y a Cesáreo Villar en Acacias 38, ha recordado el duro golpe personal y económico que sufrió después de invertir los ahorros de toda una vida en una instalación fotovoltaica. Durante su asistencia a la gala de los Premios Actúa de AISGE, celebrada en Madrid, el actor ha vuelto a denunciar las consecuencias de aquella decisión, que, según ha explicado, acabó afectando también a sus seres queridos.
“Mis ahorros, de mi trabajo, de toda una vida, los empleé en gran medida en una instalación fotovoltaica y eso arruinó mi vida económica, familiar y profesional. Ese ha sido el mayor mazazo de mi vida”, ha declarado en una entrevista con Europa Press, en la que ha recordado los años que lleva reclamando responsabilidades a los gobiernos del PSOE y del PP por los cambios legislativos que, según sostiene, perjudicaron su inversión.
En este sentido, Vea ha reconocido que atravesó “muchas noches sin dormir”, hasta el punto de llegar a pasar “días sin ganas de querer vivir”. Además, ha afirmado que aquella situación también hizo “mucho daño al entorno familiar”, algo que considera “imperdonable”.
El momento más duro de su relato ha llegado al hablar de su hermana, cuyo fallecimiento ha relacionado con el sufrimiento que atravesó durante aquellos años. “Voy a ser muy claro con esto: lo que nos pasó se llevó por delante a mi hermana”, ha afirmado. También ha recordado la situación de su padre, que “afortunadamente, con alzhéimer ya no era consciente”, así como la de su hermano, que, según ha explicado, también lo pasó “muy mal”. “Yo creo que estoy de pie gracias a lo que me he cuidado. Deporte, cero drogas, cero alcohol toda mi vida. Si no, la cosa no hubiera terminado bien”, ha añadido.
Fue en 2008 cuando el actor decidió invertir en una planta fotovoltaica en La Rioja, animado por las ayudas públicas que ofrecía el Gobierno para fomentar las energías renovables. Para ponerla en marcha, pidió un préstamo de casi un millón de euros, confiando en recuperar el dinero con la venta de la electricidad. Sin embargo, tres años después, la Administración le comunicó que la instalación no cumplía los requisitos exigidos para cobrar las primas previstas, una decisión que, según denunció en su día, se aplicó con carácter retroactivo y que los tribunales terminaron avalando.
Según ha explicado en anteriores ocasiones, la familia no pudo hacer frente a las deudas y terminó vendiendo su casa de Madrid. La planta acabó en manos de un fondo de inversión, aunque posteriormente consiguió recomprarla.
César Vea lleva años intentando que se investigue lo ocurrido con su inversión en energías renovables, una batalla que le ha llevado a protagonizar cuatro huelgas de hambre. En febrero de 2025 se plantó frente al Parlamento de La Rioja y, en junio de 2026, volvió a protestar ante la sede del Partido Popular en la calle Génova de Madrid, con la intención de conseguir que los políticos escucharan sus reclamaciones y se pusiera en marcha una comisión de investigación. También se declaró en huelga de hambre en julio de 2019 frente a la sede del PSOE en Madrid y ante la Delegación del Gobierno en Logroño.

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Pese a las consecuencias que ha tenido esta experiencia, el actor mantiene su apuesta por las energías renovables, cuya expansión defendía ya en 2008, cuando decidió invertir en este sector. Su reclamación, insiste, no pasa por renegar de esta fuente energética, sino por que se investigue su caso y se depuren las responsabilidades que lleva años exigiendo.
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