Quien introduzca en Google Maps la dirección Heiligkreuz 6, Vaduz, encontrará un edificio blanco, moderno y completamente anodino. Nada hace pensar que en esa discreta zona de la capital del Principado de Liechtenstein tenga su sede la fundación llamada a administrar una de las mayores fortunas de la moda italiana.
El diseñador Valentino Garavani, fallecido el pasado 19 de enero a los 93 años, decidió confiar su patrimonio, valorado en varios cientos de millones de euros, a una única entidad jurídica. Entre los bienes figuran residencias históricas, un yate de 46 metros, obras de arte de autores como Picasso y Andy Warhol, cuentas en el extranjero y hasta un castillo del siglo XVI en Francia.
Al no tener hijos ni herederos forzosos, la legislación italiana le permitía disponer libremente de la totalidad de sus bienes.
La incógnita sobre el destino de su fortuna quedó despejada este martes, cuando el diario Corriere della Sera reveló que el único heredero designado en el testamento es la Valentino Garavani–Giancarlo Giammetti Foundation, registrada en Vaduz.
Valentino Garavani en una exposición de sus creaciones en el Ara Pacis Pier Paolo Cito / Ap-LaPresseLa decisión no afecta, sin embargo, a la casa de moda, que desde hace años ya no pertenecía a Valentino. El diseñador y Giancarlo Giammetti la vendieron en 1998 y, tras varios cambios de propietario, hoy el fondo catarí Mayhoola mantiene el control de la firma, mientras el grupo francés Kering posee el 30% del capital.
El testamento fue firmado el 29 de marzo de 2023 ante el notario suizo Rolf Schneider, en Gstaad, y depositado en Italia el 21 de enero, dos días después del fallecimiento del modista. Su ejecución comenzó el 15 de abril de este año.
La elección de Liechtenstein no es casual. El principado cuenta con una larga tradición de fundaciones privadas utilizadas para administrar grandes patrimonios y garantizar su continuidad.
El perro del diseñador Valentino en su funeral STEFANO COSTANTINO / AFPLa elección de una fundación como heredera universal apunta a la voluntad de preservar la unidad del patrimonio y garantizar una gestión estable a largo plazo, evitando su fragmentación. Al mismo tiempo, esa estructura permitirá que, en el futuro, determinados bienes, recursos o derechos de uso puedan destinarse a las personas y proyectos que Valentino quiso proteger.
La fundación de Liechtenstein ya controla algunos de los activos más valiosos vinculados al diseñador, entre ellos la histórica villa de la Via Appia, en Roma, el yate TM Blue One y diversas participaciones relacionadas con las actividades de la fundación filantrópica creada en Italia.
Giancarlo Giammetti, el principal colaborador de Valentino Matteo Minnella / ReutersEntre las personas más cercanas al diseñador figuraban su pareja de los últimos años, Vernon Bruce Hoeksema; Giancarlo Giammetti, quien fue su pareja durante años y después siguió siendo su socio y principal colaborador; su sobrino Piero Villani, y el brasileño Carlos Souza junto a sus hijos Sean y Anthony, todos ellos integrantes desde hace décadas de su círculo más íntimo.
Entre los bienes más emblemáticos de la herencia destaca asimismo el castillo renacentista de Wideville, a las afueras de París. La propiedad, adquirida por Valentino en los años noventa y restaurada durante décadas, figura entre los activos más valiosos del patrimonio y, según diversas informaciones publicadas en Italia, podría ser puesta a la venta en el futuro.
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