Para el actor Colin Farrell su familia es lo más importante. Algo que demostró con su aparición en el documental The Slightest Touch, donde aparece junto a su hijo mayor, James. El joven padece síndrome de Angelman, por lo que necesita cuidados las 24 horas del día, por lo que el actor busca siempre lo mejor para su primogénito.
Este trastorno genético es poco frecuente y afecta al sistema nervioso. Entre los síntomas más habituales se presentan un retraso del desarrollo, problemas del habla y ataques de risa frecuentes. Esto, sumado a convulsiones frecuentes, problemas del sueño y trastornos motores, provoca que necesite ayuda constante.
James tiene 23 años y fue fruto de su relación con Kim Bordenave. Su llegada supuso todo un reto para él. No solo por su enfermedad, sino porque le ayudó a superar sus adicciones. El actor solía acudir constantemente a fiestas, donde no solo tomaba alcohol, sino también drogas.
"Una de las cosas que James me enseñó fue a acceder a mi interior, al deseo de vivir, aunque inicialmente se tratara más bien de que yo pensara que quería vivir para estar cerca de él. Uno realmente no da nada por sentado. Hay una profunda sensación de miedo. He corrido por hospitales con James en brazos cuando tenía una convulsión, pero también hay una profunda sensación de amor y respeto", confesó en una entrevista para People.
Así, con la esperanza de estar "en condiciones" para ser un buen padre, decidió ingresar en un centro de rehabilitación en 2006. "Si no fuera por mi sobriedad, no podría estar ahí para James, disfrutar de las maravillas de su vida y apoyarlo como creo que puedo", recordó. Porque, si algo ha quedado claro es que ser padre es lo que le anima a ser mejor persona.
"Mis dos hijos me han enseñado mucho. Siento que me han criado más de lo que yo jamás podría criarlos a ellos. Suena cursi, pero es verdad. El hombre que soy hoy en día tiene mucho que ver con mis padres y mi educación, por supuesto, pero también tiene mucho que ver con lo que mis hijos me han pedido", recalcó en una entrevista para Gabrielle Donnelly.
El actor habló por primera vez del diagnóstico de su hijo durante los Juegos Paralímpicos de 2007 en Shanghái. Como así explicó, un neurólogo pediátrico fue el primero en dar la voz de alarma cuando James tenía dos años y medio. Debido a los ataques de risa que sufría, sospechó que podría tratarse del síndrome de Angelman.
Sin embargo, a pesar de su enfermedad, no sufre dolor ni afecta a su esperanza de vida. Actualmente James se encuentra en una residencia con atención profesional especializada. Además, en 2024 crearon la Fundación Colin Farrell en California, EEUU, con la que ayudan a adultos con discapacidad intelectual.




