Carlota Casiraghi ha crecido bajo la atención mediática que ha acompañado siempre a la familia Grimaldi. Sin embargo, la imagen que durante años se ha proyectado de ella no siempre se ha correspondido con su verdadero yo. Así lo ha contado durante su paso por el programa italiano Che Tempo Che Fa, presentado por Fabio Fazio, donde ha acudido a presentar su libro La Crepa (La grieta), en el que explora la fragilidad humana a través de la literatura y la filosofía.
“Me han reducido a una imagen glamurosa, a una vida de ensueño y privilegios. Muchas veces me hubiera gustado gritar: 'No soy quien creéis'”, ha reconocido durante la conversación, en la que ha reivindicado una faceta que, según siente, ha quedado eclipsada por la atención que despiertan su apellido y su vida social. “He pasado mucho tiempo leyendo, estudiando, pero eso no le interesaba a nadie porque no se correspondía con la imagen que los demás tenían de mí”, ha lamentado.
Preguntada por Fabio Fazio sobre su identidad, la hija de Carolina de Mónaco ha reconocido que no tiene una respuesta definitiva a una pregunta que considera especialmente complicada. “No sé quién soy. Creo que la identidad es algo muy complejo, difícil de encerrar en categorías rígidas”, ha reconocido. Su reflexión parte de la distancia que a veces existe entre la persona y la representación que los demás construyen de ella, una diferencia que, a su juicio, resulta todavía más evidente en las redes sociales. “En Instagram, por ejemplo, pensamos que lo que vemos es la vida real, pero no lo es”, ha señalado.
La fragilidad humana y la necesidad de comprenderla constituyen el eje central de La grieta, el ensayo en el que Casiraghi reflexiona sobre las experiencias que la han llevado a cuestionarse el sentido de la existencia. Al explicar el título de su libro, ha descrito la grieta como “una pequeña fisura, no una rotura completa” con la que es posible convivir, aunque también puede acabar provocando un derrumbe. Sin embargo, lejos de asociarla únicamente con una experiencia traumática, ha señalado que “la grieta es nuestro lugar de máxima singularidad”, pues también puede ser el origen de la creatividad.
Carlota Casiraghi durante la presentación de su libro en la Mediateca Carolina de MónacoGtresPrecisamente, sobre la muerte de su padre, Stefano Casiraghi, fallecido en un accidente de motonáutica en 1990, cuando ella tenía cuatro años, ha hablado en una entrevista publicada este lunes por Corriere della Sera. “Cuando vuelvo a ver fotografías de cuando tenía 11 años, veo que tenía un aire serio, preocupado y triste”, ha admitido antes de recordar cómo afrontó el duelo a una edad tan temprana. “Si me sentía muy mal, le escribía cartas a mi padre, que ya no estaba, y mi diario se convirtió en mi refugio”.
La literatura y la escritura se convirtieron así en un pilar fundamental para ella durante aquellos años, en los que ha admitido que se sentía diferente a otros niños de su edad, ya que experimentaba cierta incomodidad ante situaciones cotidianas que a los demás les resultaban sencillas. “La literatura permite sentirse menos solo, eso es seguro. Para mí fueron como voces en las que me apoyé y que me permitieron superar la vergüenza. Resulta reconfortante comprobar que no eres el único en el universo, que muchas otras personas han experimentado la fragilidad”, ha relatado.
Carlota Casiraghi en el desfile Crucero de Chanel en BiarritzGetty ImagesSu paso por el plató de Che Tempo Che Fa también le ha permitido a Carlota hablar de su abuela materna, Grace Kelly, fallecida en 1982, cuatro años antes de que ella naciera. Aunque nunca llegó a conocerla y, por tanto, no puede hablar de ella desde la experiencia personal, ha admitido que ha visto todas sus películas y que le parecen extraordinarias. Durante la entrevista, Fabio Fazio también le ha preguntado por el parecido de carácter entre ambas, una semejanza que su madre, Carolina de Mónaco, ha mencionado en alguna ocasión. “Si ella lo dice, será verdad”, ha respondido con humor.

Lee también
Carlota Casiraghi gana su primer premio literario con su libro más personal
Cristina Sierra
Entre los recuerdos que ha compartido también ha habido espacio para Karl Lagerfeld, amigo de su madre y una figura importante en su acercamiento a la cultura desde pequeña. La escritora ha recordado que durante su infancia pasó mucho tiempo en la biblioteca del diseñador y que este le enviaba libros a casa todos los meses, un gesto con el que alentó su curiosidad intelectual y contribuyó a alimentar su pasión por la literatura.
Mostrar comentarios

