Cada vez son más los rostros conocidos a nivel internacional que hablan abiertamente sobre las adicciones o los problemas relacionados con ellas que han tenido a lo largo de su vida. Por ello, Carla Bruni ha decidido que ha llegado el momento de dejar de ocultar las dificultades vividas y hablar abiertamente de ello en dos capítulos especiales dentro del libro de la cantante y actriz Elisa Tovati, Merci pour le non.
En esta biografía de Tovati, la modelo y exprimera dama francesa confiesa que sus adicciones al tabaco y el alcohol le sirvieron como apoyo en los momentos más duros. Un refugio temporal para gestionar y adormecer emociones dolorosas pero que con el tiempo se transformaron en una pesada carga difícil de sostener.
Carla BruniAbdul Saboor / Reuters“Mis adicciones fueron para mí un verdadero apoyo. Me permitían mantenerme en pie. Aunque se pueda disfrazar de placer, la adicción tiene algo de morboso que no se puede ignorar”, señala, dejando claro que es plenamente consciente del engaño que suponen estos hábitos y del lado oscuro que ocultan.
Unas declaraciones recogidas por Vanity Fair en un avance exclusivo en las que también señala que la persona clave que cambió el rumbo de su vida fue su propia hija. Giulia Sarkozy, de 15 años, fue la que le pidió a su madre que dejara de beber durante doce meses. Tras prometer hacerlo, su relación con el alcohol cambió por completo.
Carla Bruni junto a Nicolas SarkozyJULIEN DE ROSA / AFP“El único tratamiento real contra las adicciones es la abstinencia y la sobriedad. No me he librado del todo de mis adicciones, porque esta enfermedad no depende de las circunstancias externas, sino del estado interior”, continúa la modelo en estas páginas con las que ha confesado que no se siente plenamente curada. “Me mantengo alerta porque no quiero transmitirle esta enfermedad a mis hijos”, añade, mostrando sus intenciones.
Pero en su salida del pozo oscuro también ha contribuido el propio Nicolas Sarkozy. Tal y como expresa en estos capítulos, su esposo le hizo sentirse protegida en todo momento, calmando la angustia que había arrastrado desde hacía años. Gracias a él, su paso por el Elíseo no complicó la situación, sino que, por el contrario, supuso un anclaje fundamental para encontrar la estabilidad emocional en medio de la alta exposición pública.
Carla Bruni se sincera sobre el cáncer de mama que le diagnosticaron en 2019
Y no es lo único de lo que habla en este libro. Además de sus adicciones, también se sincera sobre el cáncer de mama que mantuvo en secreto durante cuatro años, tras diagnosticárselo en 2019, un duro revés que decidió afrontar desde la más estricta intimidad.

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“El diagnóstico siempre es brutal. Incluso cuando crees que eres fuerte. Incluso cuando crees que puedes afrontar esa mirada (...) No quería verme reducida a eso. No quería ser vista como una enferma. Quería seguir existiendo como artista, como mujer, como ser vivo. Pero ocultarlo también te aísla. Es una forma de aislamiento. Y la cuando ya tienes un historial, la soledad es muy violenta”, confiesa la Carla Bruni, dejando patente que el miedo al juicio ajeno y la necesidad de proteger su identidad pública pesaron más que el propio deseo de buscar apoyo exterior en los momentos más críticos.
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