En un intento desesperado por mantenerse joven para siempre, Bryan Johnson, un multimillonario de Silicon Valley, hace todo lo posible sin tener en cuenta ni el dinero ni las consecuencias. Sin embargo, nadie puede jugar contra el paso del tiempo, y a pesar de gastarse 1.8 millones de dólares al año en tratamientos, en lugar de volverse inmortal, posiblemente ha acelerado su final.
Tras años de terapias extremas, acabó provocándose una enfermedad rara. "Tengo una enfermedad autoinmune. Mi estómago se está comiendo a sí mismo", reconoció a través de redes sociales. Debido a un error de las células, su sistema inmunitario ataca por error al revestimiento de su estómago.
Debido a esta enfermedad crónica, no puede absorber los nutrientes esenciales que necesita, lo que provoca anemia, déficit de vitamina B12 y aumenta el riesgo de inflamaciones. Aunque, según él, uno de los motivos por los que podría sufrir esta enfermedad es porque de pequeño "comía cereales".
"Cuando era niño, comía cereales azucarados, bebía refrescos con mucho azúcar y devoraba comida rápida. Me convertí en padre joven de tres hijos y empecé a construir un negocio. Compaginando todo ese estrés y el ritmo constante de trabajo, descuidé mi salud y gané 40 libras (unos 18 kilos). En pocos años, caí en una depresión profunda y crónica. En algún momento de ese periodo, mi cuerpo empezó a desarrollar un proceso autoinmune que afectó primero a mi tiroides y luego al revestimiento de mi estómago", recalcó.
"La gastritis atrófica autoinmune (AIG) causa daños irreversibles: deficiencia nutricional, anemia y, a largo plazo, un mayor riesgo de cáncer. Cuando se descubre la AIG hoy en día, la atención médica convencional se da por vencida, afirmando que no hay nada que se pueda hacer salvo controlar la enfermedad, por muy graves o letales que sean sus efectos", siguió explicando.
Según él, fue gracias a su deseo incesante de ser joven la forma en que pudo descubrir su enfermedad: "Durante 11 años, tuve el hierro bajo, sin anemia. Continuábamos tratando de incrementar los niveles de hierro a través de la comida y la suplementación, pero nada funcionaba".
Ahora, gracias a la inteligencia artificial, su plan es encontrar una cura. "En la era de la IA, la multiómica y el ADN, las proteínas y las células diseñadas a medida, ninguna enfermedad debe considerarse incurable simplemente porque nadie haya intentado curarla con las tecnologías actuales", aseguró. Mientras tanto, sigue con su rutina extrema para volver a tener 18 años. Motivo por el cual se inyecta el plasma sanguíneo de su hijo adolescente. Aunque esa no es la única medida.
Cada día se levanta a las 5:30 de la mañana, se toma 75 miligramos de hierro, y 250 mg de vitamina C y realiza unos 15 minutos de meditación. Luego, desayuna dos gramos y medio de creatina, ocho gotas de manganeso, 125 microgramos de yodo líquido, 20 gramos de péptidos de colágeno, dos cucharadas de espermidina, 500 mg de cacao y una cucharadita de canela. Todo ello sumado a una cucharada de aceite de oliva virgen extra y otras 25 pastillas de suplementos.




