Arturo Requejo mantiene abierto un enfrentamiento con el Ayuntamiento de Letur por el futuro del establecimiento hostelero que gestiona junto a su pareja. El exconcursante de Gran Hermano 11, que esperaba mantener la actividad después de las dificultades derivadas de la DANA, ha recibido la comunicación municipal que pone fin a la concesión.
El exhabitante de la casa de Guadalix ha decidido hacer pública su situación en El verano se mueve, pese a admitir que no le resulta cómodo abordar el conflicto ante las cámaras, con la esperanza de que su testimonio contribuya a encontrar una solución.
Según su versión, el desencuentro no tendría su origen exclusivamente en las consecuencias de la catástrofe. "La DANA no fue lo que torció todo del todo, lo que verdaderamente lo hizo fue un percance que tuvo en mi local la actual teniente alcaldesa con mi camarero. Ese día la tomó con él, presuntamente, pero, mi camarero tiene puesta una denuncia con un parte de lesiones", ha explicado.
Requejo ha sostenido que ese altercado marcó un antes y un después. De acuerdo ha relatado, la responsable municipal habría arrojado una botella de refresco llena contra su empleado, un episodio tras el cual, ha asegurado, la situación comenzó a complicarse.
El televisivo también ha incidido en el poder que esta mujer ejerce en la localidad: "Vivimos en un pueblo en el que la mitad del pueblo está atemorizada por ella".
El programa, no obstante, ha contrapuesto a estas manifestaciones la postura del Ayuntamiento de Letur. Conforme a lo expuesto por el Gobierno local, la concesión simplemente habría llegado a su vencimiento y cualquier prórroga necesitaría un acuerdo expreso. Además, el consistorio habría permitido excepcionalmente que Requejo continuase utilizando el establecimiento hasta el 31 de agosto de 2026.
El hostelero ha discrepado y ha defendido que los 70.000 euros invertidos en el establecimiento respondía a unas expectativas de continuidad superiores. "¿Tú te crees que meto el dineral que meto si yo sé que lo voy a utilizar tres años? Tenía 4 de concesión legal, obviamente con derecho a prórroga, que es lo que se hace en todas las cesiones [...] Yo he creado un negocio de un negocio que no existía", ha argumentado.
Su reclamación se centra ahora en el tiempo de explotación que considera todavía pendiente. Requejo ha alegado que las consecuencias de la DANA deberían haber supuesto una paralización del cómputo hasta que la localidad recuperase cierta normalidad y cifra en un año y dos meses el periodo que aún le correspondería: "Lo único que pido es acabar mi cesión con dignidad. Me quieren echar".
Por el momento, Requejo tiene intención de abrir el recinto este fin de semana y ha dado a entender que tendrán que sacarle prácticamente 'a patadas'. "Me quedo como okupa si hace falta", ha bromeado.



